Grandes momentos

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

La semana pasada el deporte mundial tuvo dos grandes acontecimientos, uno en los EU, con la victoria de Milwaukee en el Clásico de Otoño, y otro en México, con la coronación de Kimi Antonelli en la F1. En ambos casos, las respectivas victorias de los Cerveceros y del joven piloto italiano significaron un hecho histórico. Mencionando al nuevo monarca de la Serie Mundial, el triunfo es el primero de la franquicia tras 57 años de existencia; por su parte, Antonelli se convirtió en el campeón más joven del serial de autos de mayor reconocimiento a nivel mundial. Los dos logros llegan tras espectaculares campañas y, aunque la F1 no ha concluido, ya nadie le puede quitar la corona al italiano.

Los Cerveceros fueron el mejor equipo durante la campaña de Grandes Ligas, siendo el único en ganar más de 100 partidos en la fase regular, y después triunfando en 11 de los 13 juegos que disputaron en los playoffs, para así igualar la segunda mejor marca de un campeón de Serie Mundial en este siglo, solamente superados por Medias Blancas de Chicago, que en 2005 sólo perdieron un duelo en su paso triunfal. En camino a consagrarse monarcas, Milwaukee culminó una de las mejores temporadas que he visto, porque no sólo fueron los más ganadores de 2026, también cuenta a quién dejaron en el camino: eliminando a San Diego, barriendo después a los bicampeones Dodgers de Los Ángeles, para luego ganar en cinco juegos el Clásico de Otoño a la que fue la novena más ganadora de la Liga Americana.

Su paso espectacular cobra mayor relevancia cuando vemos que su nómina está en el lugar 19 de todas las Mayores, y que su mercado es el más pequeño de MLB. Esto nos dice que el trabajo de la gerencia fue sensacional para armar un equipo que pudo competir y superar a los equipos millonarios. Cuando inició la campaña casi nadie creía en ellos, no eran ni favoritos en su propia división, algo similar al nuevo campeón de F1: se suponía que Antonelli iba a ser comparsa de su coequipero George Russell, que era el preferido por los expertos, pero el joven que apenas hace poco más de dos meses dejó de ser un adolescente, sorprendió al mundo del deporte motor, tomando el liderato de la categoría muy temprano en el año, y nunca mirando atrás.

Sin importar que, a mediados de la temporada, tuvo un par de abandonos, el italiano mostró su temple y madurez para soportar la presión y dejar atrás esos malos resultados, impidiendo cualquier posibilidad de remontada, y ganando el título de manera temprana. Su triunfo lo coloca en los libros de récords al ser el más joven en coronarse y, además, rompe un maleficio para Italia, que no tenía a un piloto campeón desde hace 73 años, cuando Alberto Ascari ganó la segunda de sus dos coronas en 1953. Los amantes del deporte vivimos dos grandes momentos, al ver como monarcas a un equipo y a un piloto que cuando arrancaron sus respectivas campañas no estaban entre los favoritos.