El oro de los falsos
La titular del INBAL no ha informado sobre el análisis de 20 piezas en el Museo Internacional del Barroco.
Han pasado más de tres meses desde que expertos como Hilda Trujillo, Andrés Blaisten y Alfonso Miranda Márquez –personajes de peso en el mundo del arte– señalaron la exhibición de al menos 20 obras no auténticas (atribuidas a María Izquierdo, Dr. Atl, Frida Kahlo, Remedios Varo y Leonora Carrington) en el Museo Internacional del Barroco (MIB) de Puebla, en la exposición Hecho en México. Siglo de oro del arte mexicano, sin que, hasta el momento, Lucina Jiménez, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), haya resuelto el caso o siquiera se tome la molestia de informar si ya se realizó el análisis de las piezas cuestionadas.
Recordemos que, luego de los testimonios consignados en las páginas de Excélsior, el INBAL emitió un boletín tibio (con número 035/2024), en el que anunció la conformación de “un equipo de peritos expertos con reconocimiento legal y especialistas del Instituto para que realicen la revisión de las obras que han sido objeto de debate público”. También llevaría a cabo reuniones con Enrique Glockner, secretario de Cultura de Puebla; Anel Nochebuena, titular de Museos Puebla, y con los coleccionistas.
Pero hasta el cierre de esta edición, y pese a la solicitud reiterada, Lucina Jiménez no ha explicado si ya se concluyó el análisis, si se hará alguna indagación complementaria, si se interpuso alguna denuncia, si existe alguna responsabilidad en el INBAL por haber expuesto algunas de estas piezas en el Salón de la Plástica Mexicana ni si se acordó no volver a montar estas piezas.
Sé bien que no soy curador ni experto en historia de arte, pero puedo asegurarle a usted que las piezas La conquista, Tinta sobre papel y Autorretrato como dolorosa (atribuidas a Jorge González Camarena, Leonora Carrington y María Izquierdo) y los dibujos supuestamente de Frida Kahlo y Diego Rivera son tan auténticos como un billete de 30 pesos con la efigie de Antonio López de Santa Anna.
¿O será posible que estemos equivocados y Lucina Jiménez ha resuelto que esta colección es tan original y valiosa para la cultura en México que debería ser expuesta en recintos como el Museo del Palacio de Bellas Artes o el Museo de Arte Moderno?
Quizá algunos funcionarios han olvidado que tienen una obligación jurídica y moral con la sociedad mexicana, a la cual se defraudó desde el momento en que cientos de visitantes pagaron un boleto por ver algo que no es. Y, al cruzarse de brazos, otros más, sin quererlo, se han convertido en camaradas de la infamia.
CENTRO SCOP
Esta semana se informó que la demolición de los edificios del antiguo Centro SCOP lleva 95% de avance y se reiteró el trabajo realizado para rescatar la obra mural de este inmueble, afectado por los sismos de 2017.
Sin embargo, hasta el momento no se ha dado a conocer, de manera formal, el proyecto ejecutivo que dará forma al Parque del Muralismo Mexicano, elaborado por la empresa Ignitia Desarrollos, en el cual, presuntamente, se garantizará la narrativa original de dichos murales.
Esta formalidad no es cualquier cosa si consideramos que, dentro de cinco meses, los actuales funcionarios dejarán el cargo, sin olvidar que ya han presentado varios “proyectos preliminares”.
Gente cercana al tema insiste en que será dentro de dos o tres semanas cuando el documento se haga público, dado que, por ahora, continúa la campaña informativa con los vecinos del sitio.
Ojalá que así ocurra y que el contenido del proyecto se comparta con la comunidad cultural, no sólo para garantizar la narrativa histórica de cada mural, sino, también, para profundizar en los materiales a utilizar en el complejo y evitar grandes afectaciones en futuros sismos, y detallar el contenido del museo que incluirá y si se considerará o no una zona de restaurantes. Recuerde usted que cinco meses pasan muy rápido.
