La música que une, la impunidad que indigna

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

Hay momentos en los que un país necesita una bocanada de optimismo. Días en los que las malas noticias parecen no tener fin y, de pronto, aparecen miles de personas cantando al unísono para recordarnos que México también sabe celebrar, abrazarse y sentirse orgulloso de sus artistas.

Eso fue exactamente lo que ocurrió en Guadalajara.

Alejandro Fernández volvió a demostrar por qué es mucho más que una estrella de la música regional mexicana. Es, sin exagerar, uno de los grandes embajadores culturales que tiene nuestro país. Un hombre que lleva décadas representando el nombre de México por todo el mundo y que, cuando regresa a su tierra, lo hace en grande.

La serenata gratuita organizada en la Glorieta de La Minerva fue simplemente espectacular. Las cifras oficiales hablan de alrededor de 270 mil asistentes. Sí, leyó usted bien: 270 mil personas reunidas para escuchar música mexicana.

No es poca cosa.

Vivimos en una época en la que muchas veces se minimizan los logros nacionales, pero cuando un artista logra convocar semejante cantidad de personas de manera pacífica, familiar y festiva, merece todo el reconocimiento.

Alejandro estuvo acompañado por Julión Álvarez, Alfredo Olivas y también por sus hijos, Alex y Camila Fernández, quienes poco a poco siguen construyendo su propio camino artístico sin dejar de honrar el enorme legado de la dinastía Fernández.

Lo que ocurrió en Guadalajara fue mucho más que un concierto. Fue una auténtica fiesta popular. Fue una demostración de identidad.Fue una prueba de que la música mexicana sigue teniendo un poder de convocatoria gigantesco.

Y también fue un regalo para miles de familias que quizá nunca hubieran podido pagar un espectáculo de semejante nivel.

Mientras algunos artistas llenan una arena o un estadio, Alejandro Fernández logró convertir prácticamente a toda una ciudad en un enorme escenario.

Eso solamente lo consiguen los grandes.

CUANDO EL ÉXITO REBASA A LA ORGANIZACIÓN

Pero mientras Guadalajara celebraba una noche inolvidable, Monterrey vivía una situación completamente distinta durante el Fan Fest donde se presentó Grupo Firme.

La agrupación de Eduin Caz mantiene una popularidad impresionante y eso quedó demostrado desde horas antes de su presentación.

Lamentablemente, la organización no estuvo a la altura de la convocatoria.

Las imágenes son verdaderamente preocupantes.

Decenas de personas terminaron derribando accesos e ingresando por la fuerza al Parque Fundidora después de un portazo que evidenció una falla importante en los protocolos de seguridad.

Lo más delicado no fue únicamente que rompieran un candado o una puerta.

Lo verdaderamente grave es pensar qué hubiera pasado si en medio de esa estampida alguien cae al suelo.

Todos conocemos historias de tragedias provocadas por avalanchas humanas.

Por fortuna, en esta ocasión no ocurrió una desgracia mayor.

Pero pudo haber sucedido.

Y entonces aparece una pregunta inevitable.

¿Dónde estaba la autoridad?

¿Dónde estaba la policía preventiva?

¿Dónde estaban los elementos encargados del control del acceso?

Cuando un evento convoca a decenas o cientos de miles de personas no basta con colocar algunas vallas y esperar que todo salga bien.

La seguridad debe planearse desde semanas antes.

No se puede improvisar.

Resulta muy sencillo culpar únicamente a quienes brincaron las rejas.

Claro que actuaron mal.

Pero también hay responsabilidades institucionales.

Cuando la autoridad sabe perfectamente la capacidad de convocatoria de Grupo Firme, debe prever escenarios de riesgo. Eso precisamente significa prevenir.

Esperemos que este incidente sirva de aprendizaje para futuras concentraciones masivas porque la próxima ocasión la historia podría no terminar tan bien.

ESTA NOCHE, UNA ENTREVISTA QUE VA MÁS ALLÁ DEL ESPECTÁCULO

Esta noche tengo una cita muy especial con todos ustedes.

Como cada sábado, en punto de las ocho de la noche, a través de Imagen Televisión, canal 3.1 de televisión abierta, presentaré una nueva emisión de El Minuto que Cambió Mi Destino Sin Censura.

Y créanme cuando les digo que será un programa profundamente emotivo.

El invitado será Alex Bisogno, hermano menor de Daniel Bisogno.

Hablar de Daniel sigue siendo complicado para quienes lo conocimos.

Fue un hombre polémico, inteligente, divertido, irreverente y extraordinariamente talentoso.

También fue un hombre que luchó durante años contra problemas muy severos de salud.

Muchos ya perdieron la cuenta de las veces que ingresó al hospital.

Fueron 11 ocasiones en las que parecía desafiar a la muerte.

Una y otra vez regresaba.

Una y otra vez sorprendía a propios y extraños.

Hasta que finalmente su cuerpo ya no pudo más.

La cirrosis no alcohólica terminó arrebatándole la vida.

Pero detrás del personaje existía un ser humano con alegrías, frustraciones, sueños, miedos y enormes batallas personales.

Precisamente de eso hablaremos esta noche.

Alex Bisogno abre su corazón como pocas veces lo ha hecho.

Nos cuenta cómo vivió la familia cada hospitalización.

Cómo enfrentaron la incertidumbre.

Qué ocurrió durante los momentos más difíciles.

Cómo era Daniel lejos de los reflectores.

Y también habla del enorme vacío que dejó su partida.

No es una entrevista para alimentar el morbo.

Es una conversación para comprender mejor a un hombre que marcó una época dentro de la televisión mexicana.

Estoy convencido de que muchas personas descubrirán un Daniel que nunca imaginaron.

Los espero esta noche.

LA JUSTICIA NO TERMINA CON UNA SENTENCIA

Existe un tema que no debemos dejar pasar.

Hace aproximadamente un año quedó firme la resolución judicial que condenó a Luis de Llano por daño moral derivado del abuso cometido cuando Sasha Sokol era menor de edad. 

Se trató de una resolución histórica. No solamente por la relevancia pública de ambos personajes.

También porque representó un precedente importante para muchas víctimas que durante años guardaron silencio.

Sin embargo, una sentencia no sirve de mucho cuando no se cumple.

Sasha ha denunciado públicamente que, hasta este momento, Luis de Llano no ha ofrecido la disculpa pública ordenada por las autoridades ni tampoco ha cubierto la reparación económica correspondiente.

Y aquí surge una reflexión inevitable.

¿De qué sirve ganar un juicio si después la resolución permanece sin ejecutarse?

La justicia debe ser completa.

No basta con que un tribunal dicte una sentencia ejemplar.

También debe garantizarse que ésta se cumpla en todos sus términos.

De lo contrario, el mensaje para la sociedad termina siendo contradictorio.

Las víctimas necesitan mucho más que un papel.

Necesitan que las resoluciones judiciales se respeten.

Necesitan que exista certeza.

Necesitan comprobar que el Estado tiene la capacidad de hacer cumplir sus propias decisiones.

Estaremos atentos a la evolución de este caso porque no se trata únicamente de Sasha Sokol.

Se trata de la credibilidad del sistema de justicia.

Cuando una resolución emitida después de tantos años de litigio no se ejecuta plenamente, inevitablemente se debilita la confianza de quienes esperan encontrar justicia en los tribunales.

Ojalá muy pronto este asunto llegue verdaderamente a su conclusión.

Porque las sentencias no pueden quedarse archivadas.

La justicia solamente existe cuando se cumple.