Las Vegas, mucho más que sólo El Canelo
Carin León será el primer mexicano en presentarse en la Sphere.
Las Vegas siempre es un destino que promete emociones fuertes, pero este año tuvo un sabor muy especial: fue nuestro viaje anual de pura familia y de puros hombres. Como ya es tradición, armamos la escapada para disfrutar juntos de box, música y espectáculo, tres pasiones que nos unen. En la comitiva estuvimos mi hijo Gustavo, mi compadre Héctor Loyo y sus hijos, Héctor y Gilberto. Entre risas, anécdotas y mucho compañerismo, nos fuimos a la ciudad que nunca duerme para vivir un fin de semana que bien podría describirse como “mexicano por los cuatro costados”.
CANELO VS. CRAWFORD: EL RING NO PERDONA
El platillo fuerte era la pelea de Saúl Canelo Álvarez contra Terence Crawford, una de esas veladas que pintaban para ser históricas. La expectativa en la arena era brutal: miles de mexicanos ondeando banderas, gritando “¡Canelo, Canelo!” y soñando con una nueva victoria que reafirmara al tapatío como nuestro gran campeón. Pero la realidad golpeó más duro que cualquier gancho al hígado. Crawford dominó la pelea de principio a fin, con técnica, con fuerza y con estrategia.
El silencio que se apoderó por momentos de la arena fue tan contundente como los golpes que el estadunidense conectaba. Mi hijo, mi compadre y yo nos mirábamos incrédulos. Esa noche, el boxeo nos recordó que en este deporte no hay nombres sagrados: el ring no perdona.
CARiN LEÓN: UN ORGULLO SONORENSE QUE HACE HISTORIA
Si la derrota de El Canelo nos dejó un mal sabor de boca, la música vino a rescatarnos. Y vaya manera. Carin León, ese sonorense que en pocos años se ha colocado como referente del regional mexicano, ofreció un concierto memorable en el MGM. Energía, conexión con el público y un despliegue musical que puso a todos a cantar. En medio del éxtasis colectivo, soltó la bomba: será el primer mexicano en presentarse en la Sphere. Nada más y nada menos que en la esfera más famosa del mundo, ese escenario futurista que se ha vuelto el ícono de Las Vegas. La noticia retumbó en toda la comunidad mexicana y más allá. Yo lo vi como un parteaguas: Carin León no sólo está conquistando escenarios, está escribiendo historia.
EDITH MÁRQUEZ: LA REINA DEBUTA EN LA CIUDAD DEL PECADO
La otra gran sorpresa fue Edith Márquez. Por primera vez en su carrera se presentó en Las Vegas y lo hizo con un show que sacudió emociones. Su voz, su presencia, su fuerza interpretativa llenaron el lugar de nostalgia y pasión. La ovación que recibió fue un premio a décadas de trabajo incansable. Verla debutar en esa ciudad me hizo reflexionar sobre lo importante que es abrir nuevos caminos: Edith, con elegancia y entrega, nos demostró que no hay edad ni momento equivocado para conquistar territorios. La sala del despecho y el precio del lujo. Y si de curiosidades se trata, este viaje nos regaló anécdotas que parecen sacadas de una película.
En el hotel Encore, uno de los más exclusivos de la ciudad, instalaron una sala de despecho: música mexicana en vivo, ambiente de cantina sofisticada y un concepto único. Pero lo verdaderamente impactante fueron los precios: 2,000 dólares como mínimo para acceder a una mesa. Increíble pero real. En Las Vegas, el lujo siempre se paga caro, y cuando se trata de la fiebre mexicana, parece que vale el doble. Aun así, el lugar estaba abarrotado. Ahí entendí que nuestra cultura, nuestra música y nuestro sabor tienen un poder que en el extranjero se cotiza alto.
UN VIAJE DE HOMBRES, UN VIAJE DE UNIÓN
Más allá de las luces, de los reflectores y de las figuras sobre el escenario o el ring, lo más valioso de este fin de semana fue compartirlo en familia. Estos viajes de hombres, que año con año repetimos, se han vuelto un ritual que fortalece los lazos. Entre mi hijo Gustavo, mi compadre Héctor y sus muchachos Héctor y Gilberto, se creó una complicidad única. Caminamos juntos por el Strip, reímos con ocurrencias, discutimos jugadas de la pelea, cantamos a todo pulmón en los conciertos y nos sorprendimos con la majestuosidad de cada show. No hay espectáculo más grande que la familia unida disfrutando la vida.
La convivencia, lo mejor
Regresé de Las Vegas con sentimientos encontrados. Por un lado, la dura lección que nos dejó la derrota de El Canelo frente a Crawford, un recordatorio de que nadie es invencible. Pero, por otro, la alegría inmensa de ver a Carin León anunciando un hito histórico y a Edith Márquez conquistando nuevos escenarios. A eso se suma la vivencia de lujo y exceso que caracteriza a la ciudad, como esa sala del despecho que bien podría resumir la locura de la “capital del pecado”. Pero lo más importante, insisto, fue la experiencia compartida.
Este viaje de puros hombres se quedará grabado en la memoria de todos: de mi hijo, de mi compadre, de sus hijos y de mí. Porque más allá de la derrota en el ring, lo que nos trajimos de Las Vegas fue triunfo: el triunfo de la convivencia, de la música mexicana que brilla en el mundo y del orgullo de ser parte de una tradición familiar que, espero, sigamos manteniendo por muchos años más.
