Julio Preciado, desde Mazatlán
Ha estado en los cuernos de la luna gracias a su voz y éxito... y ha tocado fondo

Gustavo A Infante
Última Palabra
Para mí es un placer el poder anunciarles que este sábado mi invitado especial en El minuto que cambió mi destino es, ni más ni menos, el gran Julio Preciado, gran cantante, pero mejor amigo, extraordinario artista que ha visto las duras y las maduras, que lo mismo ha estado en los cuernos de la luna gracias a su voz y éxito, que ha tocado fondo por sus enfermedades y adicciones.
Hay que recordar que al Gordito, como cariñosamente siempre le he dicho, ha tenido problemas con su sobrepeso y las enfermedades que se derivan de ello, como la diabetes, pero, además, un mal día le dejó de funcionar un riñón, estuvo varios meses sometido a diálisis, hasta que fue imperioso el trasplante. Pues toda su familia resultó que era compatible con Julio, pero sólo una de sus hijas aceptó ser la donadora, pues otro de sus hijos le dijo que para qué quería un riñón, si iba a continuar con su vida disipada. ¿Se imaginan?
Toda esta historia nos la cuenta el mismo Julio desde el hermoso Mazatlán, Sinaloa, puerto que tiene un sabor único, pues conjuga el clima maravilloso, la playa, la alegría del mazatleco, la belleza de sus mujeres y su música de banda, pues en las playas y en el malecón encuentras docenas de agrupaciones musicales que se ofrecen a alegrarte la tarde o la noche con sus melodías.
Bueno, pues con un delicioso callo de hacha, unos camarones sinaloenses y un clamato, en plena playa hicimos este trabajo que dice mucho de quién es Julio Preciado, un hombre a quien nadie le regaló nada, al contrario, él se lo ha ganado todo. Por eso, le espero este sábado 9 p.m. en Imagen Televisión, con esta entrevista que, le aseguro, va a ser de su agrado.