29 años del SAR

Guillermo Zamarripa

Guillermo Zamarripa

De convicción liberal

El 1 de julio se cumplieron 29 años de que el Sistema de Ahorro para el Retiro iniciara sus operaciones. Nos falta un año para cumplir las tres décadas. Hay muchas cosas buenas que este sistema le ha dejado a los trabajadores y a México. Hoy presento cuatro reflexiones sobre su desarrollo ligándolas con algún calificativo o dicho.

La primera tiene que ver con la paciencia. En un inicio se prometió que la creación del SAR permitiría a los trabajadores tener una cuenta de ahorro individual que fuera de su propiedad. 

De acuerdo con una encuesta del Inegi sobre el balance de las familias en México, hoy la cuenta del SAR es su principal patrimonio financiero y el segundo sólo después de la casa.  

A nivel de la economía se dijo que en el tiempo se crearía una base de ahorro interno que apoyaría la estabilidad macroeconómica. 

El mantener esta política pública durante 29 años ha permitido que madure. Los recursos de los trabajadores que se administran son de casi 9 billones de pesos, que es equivalente a poco menos de 25 por ciento del PIB. 

Estos recursos se invierten con una visión de largo plazo apoyando a lograr el objetivo planteado. 

La segunda tiene que ver con la responsabilidad. La gente que ha estado involucrada con el Sistema en los gobiernos de los distintos partidos siempre se ha tomado muy en serio que su función es crucial para cuidar los recursos de los trabajadores. 

Los representantes de los sectores obrero y empresarial también entienden que su participación en diversos órganos de gobierno es en el interés de los trabajadores.

En la industria esta misma visión rige nuestro actuar: tenemos el deber fiduciario de cuidar el patrimonio de las y los trabajadores de México y de buscar darles el mejor rendimiento posible. 

La tercera tiene que ver con el dicho “no hay nada escrito en piedra”. Las leyes que rigen el Sistema se han modificado durante estos años. El cambio más importante es la reforma de 2020. 

En la parte técnica se trata de una modificación legal que aumentó las cuotas de aportación, redujo las semanas de cotización y mejoró las pensiones mínimas garantizadas. 

En la parte de diseño conceptual se logró poner al trabajador y su bienestar en el centro del Sistema. Es decir, los nuevos parámetros permitirán que el esquema les funcione a las personas. 

En la parte política nos dejó la lección de los beneficios de buscar cómo construir sobre lo que existe. La evolución fue en beneficio de las personas. La reforma de 2020 le dio un sentido social al Sistema e hizo que se volviera una referencia para otros países sobre cómo mejorar.

La cuarta tiene que ver con las sorpresas de lo no esperado. El Sistema nos ha dejado varias de éstas. La primera es que las afores permitieron al gobierno financiarse a tasa fija a cinco, 10 y luego hasta 30 años. Esto ayudó a que hoy tengamos como consumidores acceso a hipotecas a tasa fija.

Otra es que las afores han apoyado el desarrollo del mercado de valores de México como en el caso de los certificados bursátiles fiduciarios.

En síntesis, muchos beneficios directos e indirectos del Sistema, pero lo más importante es que hoy gracias al SAR muchas trabajadoras y trabajadores están mejor.