Integridad electoral: principios universales
Si dejamos de trabajar para mejorarla, para protegerla, la democracia se erosiona.
La Carta Democrática Interamericana (CDI) y la Declaración de Varsovia (DV), son los instrumentos normativos que establecen los principios democráticos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Comunidad de Democracias (CoD), respectivamente.
El 30 de mayo pasado, el compromiso con la democracia hemisférica y sus valores fundamentales se vieron fortalecidos con la suscripción de un acuerdo de cooperación entre estas dos instituciones, cimentando su alianza en valores compartidos sobre los derechos humanos y los principios democráticos universales.
La Comunidad de Democracias es una organización intergubernamental, que impulsa la agenda democrática global, en colaboración con gobiernos, instituciones multilaterales, y organizaciones de la sociedad civil.
La CoD está cimentada en la Declaración de Varsovia, misma que fue adoptada el 27 de junio del año 2000. Los países que la abrazan se comprometen a una visión de integridad electoral con elecciones periódicas, libres y justas; libertad de palabra y de expresión; igualdad en el acceso a la educación; libertad de reunión pacífica; promoción de los derechos humanos y trasparencia gubernamental, entre otros principios de carácter universal.
Con este acuerdo, la OEA y la CoD promueven la realización de elecciones periódicas, libres y justas basadas en el sufragio universal como uno de los elementos fundamentales de la democracia representativa. Un aspecto fundamental de esta alianza es el trabajo conjunto por promover la integridad de los procesos comiciales, el fortalecimiento de la institucionalidad electoral, la realización de elecciones libres de fraude e intimidación y comicios democráticos que garanticen transiciones pacíficas y ordenadas del poder público.
La integridad electoral es esencial para afianzar la confianza ciudadana en los organismos electorales y en la democracia. Este concepto se compone de al menos cinco elementos centrales: organismos electorales autónomos, independientes y técnicos; participación política universal e igualitaria; observación electoral acreditada nacional e internacional; participación y observación partidaria, y regulación del financiamiento político.
En la misma dirección, como lo señala el reporte final sobre Integridad Electoral en América Latina de la Fundación Kofi Annan, las elecciones sin integridad no pueden brindar legitimidad a los ganadores ni seguridad a los perdedores ni confianza de los ciudadanos en sus líderes e instituciones; y, cuando las instituciones electorales se debilitan, se abre la puerta al autoritarismo.
Es importante unir esfuerzos para garantizar la plena vigencia de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los ciudadanos, en especial sus derechos político-electorales, promoviendo condiciones equitativas dentro de la contienda electoral.
BALANCE
Como lo ha mencionado el secretario general de la OEA, Luis Almagro, sabemos que el trabajo de la democracia nunca termina y si dejamos de trabajar para mejorarla permanentemente, para protegerla, para hacerla más eficiente, la democracia se erosiona.
Las iniciativas de cooperación internacional, como la desarrollada por la OEA y la CoD, son fundamentadas en el intercambio de experiencias, el diálogo permanente, el reconocimiento de las mejores prácticas y la materialización de una agenda común son fundamentales para promover los valores universales de la integridad electoral.
Fortalecer la integridad de los procesos electorales es fortalecer la democracia y generar condiciones de confianza institucional, política y social. Es una gran inversión para el futuro.
*Los puntos de vista son a título personal.
No representan la posición de la OEA
