Primeros mensajes de Claudia
Sheinbaum da pasos seguros ante los traficantes de rumores, muchos en la prensa, tantos más en redes sociales, que han adelantado nombres a su gabinete.
México es un país demasiado pobre como para darse el lujo de tomar una postura conservadora respecto a los recursos destinados a la ciencia. En ese sentido, acaso el nombre que obtuvo unanimidad favorable entre los primeros integrantes del gabinete de Claudia Sheinbaum sea el de Rosaura Ruiz, quien estrenará la secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnologías e Innovación. Por asociación administrativa la acompañará la canciller Alicia Bárcena, que en el próximo gobierno pasará a Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Como científica que inevitablemente está al día, la virtual Presidenta envía un mensaje temprano en las intenciones de su gestión. De entrada, se antoja una mejor sintonía para atender asuntos prioritarios de la agenda global, como el cambio climático.
La anticipada ratificación de Rogelio Ramírez de la O en Hacienda, hace un par de semanas, otorgó tranquilidad financiera, lo que para fortuna del gobierno entrante tuvo efecto en días posteriores, pues el sector empresarial anunció inversiones superiores a los 42 mil millones de dólares tan sólo para el inicio del próximo gobierno (Excélsior, 20-VI-2024).
Evidentemente, ningún funcionario debe dejar las cosas al azar.
Apostar puede ser peligroso. La ludopatía es una enfermedad que, como el alcoholismo o la drogadicción, desintegra familias. Pero las casas de apuestas son un gran negocio. Y peor: ahora no hay necesidad de ir a los locales. Con una aplicación se arman los momios, es decir, el negocio de las apuestas expandió sus posibilidades al grado de no reconocer fronteras. Si las apuestas no dejaran jugosas cantidades de dinero a quienes las organizan, sencillamente no existirían. La prueba de su éxito es que la mayoría de sus clientes pierde. Dejan mucho efectivo. A veces fortunas. En ocasiones, la vida.
En ese sentido, Claudia Sheinbaum da pasos seguros ante los traficantes de rumores, muchos en la prensa, tantos más en redes sociales, que han adelantado nombres a su gabinete, acción tan inútil como apostar. La suerte depende de casualidades. Si Rosa Icela Rodríguez, Juan Ramón de la Fuente o Mario Delgado han sonado para Gobernación, pues con el exrector de la UNAM ya fallaron. ¿Omar García Harfuch para Seguridad? Quizás sea coherente, pero hay que aguardar lo que a la letra digan las reformas que se pretenden aprobar en esa materia. Desde el jueves, Ernestina Godoy, segura candidata para aquél cargo y futura consejera jurídica de la Presidencia, quedó descartada.
¿Susana Harp o Claudia Curiel en Cultura? ¿Y por qué no el actual director del Canal 22, Pável Granados? Como dice el refrán popular, si no es Chana es Juana. Hay gente que baraja dos, tres o cuatro nombres para una sola posición.
Por lo demás, destaca la figura de Marcelo Ebrard en la Secretaría de Economía, dados los acuerdos comerciales vigentes que particularmente podrían verse alterados después del 5 de noviembre, día marcado para las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Ebrard, rival de Sheinbaum en las precampañas de Morena, desactiva las historias sin fundamento que lo colocaron hace unos meses como rostro de Movimiento Ciudadano. La operación cicatriz que hicieran los operadores del partido guinda es una muestra para la fracasada oposición y su candidata perdedora.
CAJA NEGRA
Volvió a suceder. Un par de activistas de Just Stop Oil, organización extrema de defensa del medio ambiente, rociaron pintura a los monolitos del yacimiento británico de Stonehenge, que data antes de Cristo. Expertos en ejercer protestas sobre obras de arte al resguardo de famosos museos y galerías, los activistas de Just Stop Oil elevaron la apuesta. ¿Qué sigue? ¿Keops, Machu Picchu, Teotihuacán?
