¿Pueblos o gobiernos?
La soberanía de Bodino ya establecía las diferencias entre el Estado y el gobierno. ¿A quién debemos defender?

Federico Reyes Heroles
Sextante
Imposible exigir videncia a los redactores de la Carta de Naciones Unidas hace 80 años. El mundo es otro. La gestación de aquel documento está marcado por la búsqueda de la paz entre las naciones, fomento de las relaciones bilaterales y multilaterales. Pero ya en el artículo 51 se asevera: “Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa o colectiva en caso de un ataque armado contra un Miembro…”. El Consejo de Seguridad deberá ser la instancia que dirima esas situaciones. La expresión soberanía no es la principal “idea fuerza” en 1945. Pero desde entonces se establece un mecanismo de investigación para denuncias ciudadanas. El primer punto es el fraude, los sobornos… “Actividades externas no autorizadas, infracciones…” y un largo etcétera.
El mundo cambió, la ONU languidece. Las denuncias de todo tipo se volvieron una acción inútil. Mientras tanto surgió el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, en el marco de la OEA (1949), con la Comisión y la Corte Interamericana. Su enfoque fue un gran avance: sobreponer los derechos humanos –sustentados en Convenciones Internacionales– en un orden jerárquico superior al del Estado mismo. Se trata de defender a los seres humanos que constituyen una nación. Si el Estado violenta sus derechos, debe haber instancias que los defiendan: fraude, libertades, integridad de las personas en todos los órdenes. Incluso antes ya estaba el dilema. La soberanía de Bodino ya establecía las diferencias entre el Estado y el gobierno. ¿A quién debemos defender?
La prelación hoy es inequívoca. Los gobiernos se degradan, los pueblos los sufren. Invocar a la “Revolución Cubana” como eslabón inquebrantable entre dos pueblos es demagogia. Regalar petróleo para defender dictadores es una acción éticamente vil. Cada pueblo se da a la forma de gobierno que elige. Pero los límites son clarísimos: libertades de todo tipo, sólo así puede haber elecciones libres; respeto a la legalidad y a la división de poderes. Eso sí ayuda a los pueblos. Hoy los cubanos pasan hambre, décadas de represión sistemática. De Venezuela huyeron alrededor de siete millones. ¿A quién defendemos? Y Nicaragua y la Bolivia de Morales y….
La fuerza de los enemigos de 2025 no tiene precedente: una red internacional que trafica droga, combustible, efectivo, personas. ¿Democracia? México ya no tiene un Poder Judicial independiente, condición básica. ¿Soberanía? Pero si el narcopoder controla un tercio del territorio. Claro que a Trump le importa más el petróleo que la democracia venezolana. Pero, quizá Latinoamérica debería ser más autocrítica. Maduro cometió varios fraudes, persecución, acciones contra la dignidad humana. Asesinatos por miles.
“Narcoterrorista”, por eso el primer cargo de la Corte Distrital de Nueva York, en su primera línea aclara que, por 25 años, el indiciado ha abusado de sus posiciones públicas y corrompido las que fueron instituciones legítimas para introducir toneladas de cocaína a ese país. Autocríticos, porque en toda la región y ante los ojos del mundo se han instalado dictadores que persiguen y desaparecen seres humanos. La sacudida es regional. ¿Y México?
Los señalamientos directos a individuos cercanos a la Presidenta por pertenecer a esas mafias nos hacen vulnerables. Si bien la SSPC da muestras claras de combate, el hecho es que no hay una decisión política de alto nivel que corrobore la disposición del gobierno a tocar a los cercanos. Por eso el cinismo de Trump, ya les hemos dicho, que si quieren les ayudamos. Tienen toda la información y nosotros jugándole a los inocentes y doctrinales, justo en el año de la negociación del Tratado. Estados Unidos ha derrocado en Latinoamérica a decenas de dictadores, pero también presidentes legítimos, Allende. ¿Un político mexicano? Eficientes para derrocar, no lo han sido para encauzar nuevas democracias. En Venezuela hay miedo y esperanza. El mundo titubea.
¿Pueblos o gobiernos?