Día del Abogado

Militant namque causarum patroni, qui gloriosae vocis confisi munimine, 

laborantium spem, vitam et posteros defendunt.

Iustinianus

Esta famosa cita en latín proviene del Código de Justiniano (Libro 2, Título 7), en una constitución dictada por los emperadores León I y Antemio en el año 469 d.C.

Traducida como: “Los abogados luchan, ya que, confiados en la protección de su voz gloriosa, defienden la esperanza, la vida y la posteridad de los afligidos”, exalta la abogacía. Equipara el trabajo de los letrados en los tribunales con la defensa de la patria en el campo de batalla, argumentando que ambos protegen a la sociedad, al Estado y a las personas.

Sebastián Ponce Henrich expone en su obra El Derecho y el ritual: fundamentos históricos, que hay una voz que no ha callado en 25 siglos. Nació en el ágora de Atenas como el arte de vencer por la razón y no por la fuerza. Afirmación que cruzó el Atlántico en 1553 con la primera cátedra de Leyes de la Nueva España.

En la antigua Grecia no existían los abogados como tal, por ley, las partes debían defenderse a sí mismas ante tribunales populares. Para superar esto, contrataban a logógrafos, escritores profesionales que redactaban discursos persuasivos para que el ciudadano los memorizara y los recitaría en su juicio.

Los logógrafos y oradores más destacados fueron:

• Lisias: considerado el padre de la oratoria judicial.

• Demóstenes: famoso por superar graves problemas de dicción para convertirse en el mejor orador de Grecia. autor de las Filípicas.

• Isócrates: fundador de una de las escuelas de retórica más influyentes de la antigüedad.

• Hipérides: conocido por su brillantez técnica en los tribunales atenienses.

• Pericles: célebre estadista ateniense, señalado como el primer abogado profesional por cobrar por sus servicios de defensa y representación. Fue un gran abogado, que ganaba los juicios con su imponente presencia.

Los abogados y juristas en la antigua Roma no cobraban honorarios en la etapa republicana; defendían causas para ganar prestigio y poder político. Los expertos legales que redactaban las leyes eran los jurisconsultos.

Los juristas (o jurisconsultos) eran expertos que estudiaban y enseñaban la ciencia del derecho. No cobraban por su trabajo; lo hacían como un servicio público para aconsejar a los ciudadanos y resolver dudas legales. Sus opiniones eran tan respetadas que el gobierno las convertía en leyes

Los más grandes defensores y juristas romanos son:

• Marco Tulio Cicerón (106 a.C.-43 a.C.): el abogado más famoso de Roma.

• Hortensia: primera mujer abogada de la historia. En el año 42 a.C., dio un discurso brillante ante el Segundo Triunvirato para evitar que el Estado cobrara impuestos injustos a las mujeres.

• Domicio Ulpiano (170 d.C.-228 d.C.): uno de los grandes jurisconsultos de la historia. Suyas son frases famosas como “La justicia es la voluntad constante y perpetua de dar a cada uno su derecho”.

• Papiniano (142 d.C.-212 d.C.): llamado el “maestro del derecho”. Prefirió morir ejecutado por el emperador Caracalla antes que defender un crimen de éste.

• Gayo (siglo II d.C.): profesor de derecho. Escribió Las Instituciones, un manual básico para que los estudiantes aprendieran leyes de forma sencilla.

Julio es el mes en el que se celebra la abogacía en México. Así lo estableció en 1960 el entonces presidente de la República, Adolfo López Mateos, a petición de don Federico Bracamontes, fundador del Diario de México, y un comité especial al que pertenecían personajes como Luis Rubio Siliceo. Desde entonces, el día 12 de este mes la abogacía se festeja como una profesión noble.

Es la voz del abogado, único centinela que la civilización interpuso entre la arbitrariedad del poder y la fragilidad del hombre; y en el penalista, guardián de la presunción de inocencia, es la última que se alza cuando todas las demás han enmudecido. A esta voz rinde homenaje el Colegio Nacional de Abogados Penalistas, reconociendo la excelsitud, la grandeza de las mujeres abogadas de Mexico.