¿¿¿Que Viva México???

La “familia Reyes” de la película Que Viva México revela la incapacidad del cineasta Luis Estrada para cuestionar de forma alternativa la realidad de nuestro país, sin degradar a quienes permanecen atrapados en la miseria. Estrada centra sus críticas sociales y ...

La “familia Reyes” de la película Que Viva México revela la incapacidad del cineasta Luis Estrada para cuestionar de forma alternativa la realidad de nuestro país, sin degradar a quienes permanecen atrapados en la miseria.

Estrada centra sus críticas sociales y políticas desde la vida imposible de una familia que también es irreal: numerosa, mugrienta, desempleada, donde los abuelos conviven en el mismo espacio con muchos hijos e hijas y todos al mismo tiempo con muchos nietos porque las hijas y nueras siempre están embarazadas. Una familia endeudada, frustrada y dolida, cuyos miembros envidian a quienes sí han podido escapar de esa condena colectiva. Tan forzada es la integración de esta falsa familia que solo es posible visualizarla en un pueblo lejano y por ello igualmente abandonado.

Contar historias desde lugares apartados permite muchas licencias en el libreto. De hecho, Estrada ya lo hizo con La Ley de Herodes (1999) y posteriormente con El Infierno (2010). El olvido y el polvo hacen creíble cualquier narración dramática. Y si esa fórmula funcionó en el pasado, Estrada pretende que le vuelva a funcionar.   

¿De donde saca Luis Estrada el perfil estigmatizado de sus personajes? Cada miembro de la familia Reyes es en sí mismo un arquetipo cultural incorporado mediáticamente a nuestra idiosincrasia. Por eso mismo a nadie le sorprende que en esa familia aparezcan el papá frustrado, la madre abnegada metida en la cocina, el padrote, la mujer persignada, la mujer “fácil”, el alcohólico, la abuela controladora, la mamá soltera, el gañán, el “tarado”, el zoofílico, los niños traviesos y la mujer transgénero venida a trabajadora sexual, entre otras linduras.

Todo espectador avezado puede descubrir que esos personajes son muy similares a los que inventó el caricaturista Luis del Río en los años sesenta con el nombre de Los Agachados, precisamente en un pueblo lejano. Rius hizo sátira de esos personajes para cuestionar el control político y la explotación a que eran sometidos por las autoridades civiles, pero también por el clero. Al paso del tiempo, aquellos comics sembraron los arquetipos que habrían de retomarse en películas y telenovelas.

Desde esta perspectiva, Que Viva México no crea nada nuevo, aunque su director declare que esos personajes los escribió él mismo o que la cinta va a provocar una catarsis porque nos refleja a todos. Tan elevado es su afán provocador, que Estrada llegó a decir -en una de tantas entrevistas de promoción- que si alguien no estaba representado, de forma particular en la historia de Que Viva México, seguro sí lo estaría uno de sus parientes porque siempre alguien busca chingarse a los demás y eso, a su decir, es lo que se sucede en este país.

No confronto las convicciones ideológicas del director mexicano ni mucho menos niego que en su cinematografía hay también trabajos mejor articulados como La Dictadura Perfecta (2014). Cuestiono su incapacidad para ampliar la lectura de esta compleja sociedad y por ello su obstinación para anclarse en los estereotipos que la construcción mediática, e incluso cinematográfica, ha configurado la identidad nacional.

Escuchándolo en algunas entrevistas, la tesis central de Estrada es muy específica con respecto a la cultura nacional y hasta pareciera pertinente, pero se pierde porque lo hace desde lo que él llama la farsa, el esperpento, la sátira, la caricatura y el gran guiñol. Especifica que la sátira debe cuestionar a los ricos y poderosos, pero en esta cinta su sátira se centra en los pobres, en los que viven hacinados, en los que no tienen educación, en los desposeídos que solo encuentran en el sexo silvestre un fugaz desahogo existencial. Estrada insiste e insiste en que su película es divertida, pero ¿divertida para quién? Todo indica que el realizador no entiende que al darle vida en escenarios que atrapan a los personajes que siempre han sido señalados por sus defectos físicos, por su edad o por su preferencia e identidad de género, contribuye culturalmente a cimentar lo que dice querer cambiar

¿Será que no se pueden abordar las crisis culturales sin la farsa, sin los gags de siempre, sin la ridiculización de personajes, sin sostener los principios del machismo, de la misoginia y de la transfobia? Yo digo que sí y ese es un reto que Estrada no se atreve a superar.

Referencia

  • Estrada, Luis. “Que Viva México”, Bandidos Films, 2023, México.

@ArellaLuisMa

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