Por Juan Sabines Guerrero*
Hoy se conmemoran los 250 años de la Independencia de Estados Unidos. Como mexicano, me uno con respeto y amistad a esta celebración. Cuando se piensa en esa gran nación, hay quienes sólo ven una frontera, un vecino o un socio. Yo soy de los que vemos a las personas. Antes que el comercio y la geografía, compartimos pueblo, millones de familias, hijas, hijos, nietos y bisnietos con dos nacionalidades.
Hoy viven en EU alrededor de 26 millones de mexicoestadunidenses, nacidos en ese país, con derecho a la doble nacionalidad. Ellos honran dos banderas y enriquecen con su trabajo, su talento, su cultura y sus valores tanto a EU como a México. A ellos se suman cerca de ocho millones de mexicanas y mexicanos que viven en EU, contribuyendo todos los días a su grandeza con su trabajo, el pago de impuestos, su cultura y sus valores.
De este lado de la frontera, más de un millón y medio de estadunidenses han hecho de México su hogar. Trabajan, emprenden, forman familias, viven su jubilación y encuentran también un lugar al que llaman casa. Mucho le aportan también a México.
La gran comunidad mexicoestadunidense no vive de la confrontación, sino de la prosperidad compartida. Sabe que el bienestar de una nación fortalece a la otra. Somos dos naciones soberanas, pero también una comunidad humana profundamente entrelazada.
Al celebrar los 250 años de su Independencia, vale la pena reconocer sus aportaciones al mundo. Su Constitución marcó un parteaguas para el constitucionalismo moderno; sus instituciones democráticas, universidades, liderazgo científico, la exploración espacial, innovación tecnológica, sus artes, deportes, el desarrollo de las libertades civiles y la fortaleza de su sociedad civil han contribuido al progreso de la humanidad.
Nuestra historia común tampoco ha estado exenta de episodios dolorosos. Hubo guerras, intervenciones y desencuentros que dejaron heridas profundas. Recordarlas es un deber histórico. Pero también reconocer que las grandes naciones no quedan prisioneras de su pasado cuando son capaces de construir un futuro mejor.
Benito Juárez encontró en Abraham Lincoln a un aliado decisivo durante la intervención francesa. Margarita Maza, desde Nueva York, fortaleció los vínculos entre ambas sociedades, convirtiéndose, sin nombramiento oficial, en una extraordinaria embajadora de México ante el pueblo de EU.
En 1942, el presidente Franklin D. Roosevelt impulsó el Programa Bracero, gracias al cual millones de mexicanos contribuyeron al desarrollo de EU. En 1986, Ronald Reagan regularizó la situación migratoria de cerca de tres millones de personas, la mayoría de origen mexicano, transformando la vida de millones de familias.
Hoy compartimos la mayor relación comercial del mundo, millones de empleos, una intensa integración económica y responsabilidades comunes, como el combate al tráfico de personas, armas y drogas, así como el reto de una migración ordenada, legal y con sentido humanista. Existen voces, en ambos países, que encuentran beneficios en el conflicto. No representan a la mayoría, ya que ésta sabe que la cooperación produce más prosperidad que la confrontación.
Por ello es justo reconocer la forma en que la presidenta Claudia Sheinbaum ha conducido la relación con EU mediante el diálogo, el respeto y la defensa de la soberanía nacional. Asimismo, hay que reconocer la disposición del embajador de EU en México, Ronald Johnson, para fortalecer una relación basada en la comunicación y el entendimiento.
Basta observar nuestras ciudades fronterizas, las empresas binacionales o cualquier vuelo entre ambos países para comprender una realidad evidente: millones de vidas transcurren entre México y EU con absoluta naturalidad. La historia nos hizo vecinos; la economía, socios, pero el pueblo, familia, porque compartimos pueblo. Y cuando dos naciones comparten eso, ya no pueden pensar su futuro por separado. Ésa ha sido la gran historia de estos primeros 250 años. Estoy convencido de que también será de los próximos 250 años. ¡Felicidades al pueblo de Estados Unidos!
*Exgobernador de Chiapas
