Taxco: ir a salvarle la vida al enemigo

Omar García Harfuch se veía mortificado ayer. “Todo apunta a la Familia Michoacana”, respondió a una pregunta en Palacio Nacional sin conceder una palabra de más.

También fue parco al confirmar que dos mantas señalaban al alcalde de Taxco, Juan Andrés Vega, por sus vínculos con ese grupo criminal.

Contrario a su estilo, el secretario de Seguridad daba la impresión de no querer ir a la sustancia de los hechos de las últimas horas.

Primero, el secuestro de Juan Vega, padre del alcalde. Después, el extraño desplazamiento secreto del alcalde a fin de encontrarse con gente de la Familia Michoacana y terminar secuestrado él mismo.

Luego, la impresionante movilización de soldados, marinos, guardias nacionales y policías estatales para encontrarlos.

Finalmente, la “localización” de ambos en territorio del Estado de México. Localización, no rescate.

Como Iguala, en su momento, o Tequila, Jalisco, en el suyo, Taxco es un municipio tomado por los criminales. Juan Andrés Vega sería un alcalde subordinado a la Familia Michoacana, si no es que un eficaz operador de ese grupo.

Quizá la mortificación de García Harfuch obedecía a la contradicción de desplegar un operativo de esa magnitud y riesgo para salvarle la vida a alguien contra quien, en cuestión de días, podría ejercerse acción penal. Ir a salvarle la vida a uno de la Familia Michoacana. A un enemigo.