¡Orlando!

Hay algo inmundo en los gobernantes que se pasan los días profesando cuánto sirven a los pobres y, todo así lo indicaría, se sirven del dinero público para vivir como los ricos-ricos. Porque sólo los ricos-ricos viajan con frecuencia en aviones privados. Con base en registros de aeropuertos y del Homeland Security, el reportero Abel Barajas documentó ayer que la gobernadora 4T de Quintana Roo, Mara Lezama, es un ejemplo estupendo del éxito que puede alcanzar una servidora pública regional de un movimiento político de izquierda: con sueldos que difícilmente superan los seis o siete mil dólares al mes, pudo hacer 97 vuelos privados —con costos de seis o siete mil dólares la hora— en cinco años. Eso es talento. O es algo extraño y difícil de explicar con un mínimo de credibilidad. ¿Cómo justificará Mara Lezama que 53 de los vuelos fueron entradas y salidas a Orlando, Florida? ¿Promoción del turismo? ¿Es una fan de antología del Orlando Magic de la NBA? ¿Una gran inversionista en el negocio del fractional ownership de inmuebles? A las ocho de la mañana solicité al gobierno de Quintana Roo una opinión sobre la nota. Ocho horas después no había contestado. ¿Por qué la demora? Allá ellos si su apuesta es que el tiempo borre estos rastros de Learjets y Gulfstreams. Rutas que huelen mal. A corrupción.

Temas: