Es probable que los abogados de Gilda Lozoya Austin tengan razón y que la actuación de la FGR haya sido injustificable. Pero eso no modifica el fondo trágico de una historia en la que Emilio Lozoya Austin, responsable de todo esto, durmió anoche en su casa, mientras que su hermana Gilda lo hizo en el Reclusorio Norte, en espera de la audiencia de imputación que se celebrará hoy.
Los defensores denunciaron un uso desmedido de la fuerza por parte de la FGR. Aseguraron que, ante las versiones de una eventual orden de aprehensión contra Gilda, se habían reportado y comprometido a cooperar. Y que, en vez de notificarlos, la FGR la detuvo ayer y difundió imágenes de ella esposada.
El caso tiene que ver con un supuesto soborno de 3.5 millones de dólares que Emilio habría cobrado en la venta de Agronitrogenados. Detenida, Gilda dijo que se trataba de un asunto político, “donde a las mujeres de mi familia se nos ha utilizado para presionar a mi hermano”. Es probable.
Pero si uno se remite a los hechos, la madre de Emilio Lozoya, Gilda Austin, está bajo proceso y sujeta a medidas cautelares, lo mismo que Emilio, mientras que ella está en prisión por aparecer como beneficiaria en una cuenta de su hermano y, acaso, por haber firmado un par de cheques que no habrían sido para ella.
Una hipotética triangulación desde la cuenta de Emilio, el hombre que anoche durmió en casa. Sin poner el pecho por su hermana.
