A la memoria de Rossana Reguillo, quien tanto dio a México.
La próxima vez que el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, te amenace con el dedito alzado, como en la famosa foto, levántate y anda, Marcelo. Hazlo cortésmente, sin aspavientos, incluso con una sonrisa. Menciona algunos pretextos: que te llama la Presidenta, que no puedes posponer un deber paternal urgente y que tú eres, antes que nada, un buen padre. Pero marca tu raya.
De otra manera, tú y el equipo mexicano parecieran haber sucumbido a la estrategia trumpiana de “lamparearlos”, como venaditos y no como la potencia industrial que es México y, sobre todo, la que puede llegar a ser, si hay, la voluntad de lograrlo. Cada vez que tengas la impresión de que estás contra la pared y que no hay otra más que ceder, recuerda la siguiente anécdota entre el presidente Richard Nixon y su famoso secretario de Estado, Henry Kissinger. Durante la guerra de Vietnam, Kissinger se preparaba para negociar con los vietnamitas un alto al fuego, En el salón Oval de la Casa Blanca, Nixon le dice a Kissinger: “Diles que estoy fuera de mí, que no me puedes controlar”. Kissinger agrega: “Les diré incluso que estás tan impredecible que puedes recurrir a usar una bomba atómica”. “Sí, hazlo”, responde Nixon. Ya sabemos (y si no lo saben, estudien historia) quién ganó la guerra tanto militar como reputacionalmente.
El ejemplo no es tan ajeno y lejano como pareciera. Porque un factor clave para la derrota de Estados Unidos en Vietnam fue la oposición tan importante de la sociedad civil, en especial jóvenes universitarios, sindicatos, artistas, etcétera, en contra de la guerra. Y, lo estratégico, las elecciones cada dos años para la Cámara de Representantes y cada cuatro para la presidencia.
Los negociadores norteamericanos, con todo y Greer y su dedito, enfrentan condicionantes que limitan su campo de acción. No lo pueden todo, aunque digan que sí. Para conseguir los cambios sustantivos que quiere el equipo de Greer para intentar llevarse inversiones presentes y potenciales de México a Estados Unidos —por ejemplo, cambios aún más drásticos en la definición de las reglas de origen que favorezcan a EU— requiere alteraciones en el espíritu y letra del Tratado que, por ley, tienen que revisarse en el Congreso de EU. Pero los preparativos para elecciones legislativas de noviembre próximo ya están en marcha: se organizan primarias, se mencionan precandidaturas y todas, pero todas las encuestas predicen una muy posible derrota de los republicanos para la Cámara de Representantes. EU tiene prisa por negociar. Nosotros debemos tener paciencia.
No aceptes los anexos o protocolos paralelos que quiere usar para no entrar al texto del tratado para evitar la intervención del Congreso. O revisa las propuestas con mucha calma. ¿Esos protocolos te garantizan que no volverá a usarse el pretexto de la seguridad nacional para imponer nuevos aranceles? Piénsalo. Tú tienes a favor a la mayor parte de la opinión de los sectores regulados por el acuerdo. Así quedó evidenciado en las consultas realizadas por Comercio en diciembre. En la pasada comparecencia de Greer ante el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, el funcionario tuvo que responder a los temores de varios legisladores sobre el comercio agrícola con México y cómo afecta a sus electores. ¿Por qué no has hecho uso de esas fichas? Los únicos países que han respondido con aranceles a EU son China y Canadá. Canadá también ha demandado a su socio del sur por violaciones al Tratado. Cuando México no reacciona y deja pasar agresión tras agresión arancelaria, desmerece el valor del tratado.
Con respecto a Canadá, Greer ha señalado, espantado, que “Canadá está apostando doble a la globalización mientras que nosotros estamos tratando de corregir los problemas de la globalización”, en referencia a la serie de tratados y acuerdos que el gobierno de Carney negocia para disminuir la dependencia con EU. La puesta en práctica de los instrumentos de la globalización expuso sus limitaciones. Ahora queremos una globalización de regiones o de economías que compartan proyectos y valores. México apenas va a cerrar en mayo la actualización del tratado con la Unión Europea. Eso es una buena noticia; lástima que para entonces ya tengamos que competir con el Mercosur e India, que también están por cerrar sus tratados con los europeos. Perdimos años por ceder a todos los caprichos y prejuicios de López Obrador. Y déjame aclarar algo. Personalmente creo que la reunión en Barcelona no interrumpió la siesta de Trump ni de ningún funcionario relevante en las negociaciones comerciales. Les preocupa más la diversificación de nuestro comercio con economías prósperas y dinámicas. Canadá no los deja dormir. Respondamos a los gestos de los canadienses que enviaron una delegación empresarial gigantesca en febrero.
Si te levantan el dedo, si te amenazan con más aranceles, levántate y anda, Marcelo. Ya es hora.
