SNTE: vocación y poder
La facción mayoritaria del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que comanda Alfonso Cepeda Salas, coordinó una concentración dentro de la marcha y, en el Hemiciclo a Juárez, arengó a sus seguidores y glorificó al presidente López Obrador. Entresaco frases del desplegado que publicó el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE el día de la marcha.
La CNTE no se rinde, el SNTE se achicopala.
Comunicado personal de un maestro disidente
El presidente López Obrador marchó el 27 de noviembre. Fue una jornada cargada de simbolismo, donde su imagen capturó el centro de atención de fieles y opositores. En ese desfile participaron, estoy convencido, seguidores devotos de Andrés Manuel López Obrador y acarreados, aunque tal vez muchos aceptaron el acarreo con gusto.
Los únicos opositores visibles fueron los maestros afiliados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que se habían instalado en el Zócalo desde días antes. Pero los organizadores de la marcha los confinaron con grandes autobuses e impidieron desaguisados.
La facción mayoritaria del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que comanda Alfonso Cepeda Salas, hizo lo contrario, coordinó una concentración dentro de la marcha y, en el Hemiciclo a Juárez, arengó a sus seguidores y glorificó al presidente López Obrador.
Entresaco frases del desplegado que publicó el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE el día de la marcha por la mañana y del boletín de prensa del mismo día por la tarde. Tal vez sean muchas frases, pero son cruciales para contradecir el argumento que planteó mi amigo militante de la CNTE (sí, tengo amigos allí).
En el desplegado de la mañana: “Al cumplirse el cuarto año de Gobierno del Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Lic. Andrés Manuel López Obrador, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) expresa su más amplio reconocimiento y apoyo al proceso de transformación de la vida del país.
“El SNTE celebra que el gobierno de México tenga una fuerte legitimidad y cuente con un amplio respaldo popular.
“Tras cuatro años de perseverancia de nuestro Presidente, se han consolidado las bases de un futuro con desarrollo, justicia, equidad y bienestar, especialmente para los que menos tienen”.
En el boletín vespertino: “Más de cien mil trabajadores de la educación, encabezados por el secretario general del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, acompañaron al Presidente Andrés Manuel López Obrador en la histórica conmemoración por el Cuarto Año de su Gobierno.
“En el Hemiciclo a Juárez, el maestro Cepeda Salas expresó que “tenemos un Presidente que se ha ganado la estimación, el reconocimiento, el aprecio y el afecto de todas las maestras y los maestros de México”.
Aseguró que los trabajadores de la educación “estamos con Andrés Manuel López Obrador en esta Cuarta Transformación que busca acabar con las desigualdades, con las inequidades, con tanta injusticia que hemos vivido desde hace décadas”.
En efecto, como dice mi corresponsal, parecieran palabras lambisconas, de inclinarse (achicopalarse) ante el poder, pero pienso que se pierde de vista que detrás de ese panegírico hay una estrategia (o costumbre) que implica una vocación corporativa y una tecnología del poder de los líderes de la facción más grande del SNTE.
El SNTE se instituyó en los tiempos recios del corporativismo mexicano, cuando el presidente era un monarca sexenal (Daniel Cosío Villegas) y el sistema político una república imperial (Enrique Krauze). Los líderes dependían de la voluntad del presidente. Pienso que los de hoy se sienten cómodos con esa herencia.
Pero también es una táctica, tanto elogio no es gratuito. El SNTE obtiene beneficios. El político: desplazó a la CNTE de las querencias del presidente. El laboral: más de 650 mil trabajadores interinos basificados y cambios en su favor en la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y (los) Maestros.
Cavilo que va por más, no para el plazo inmediato, sino para el siguiente sexenio: recolonizar el gobierno de la educación básica. Ya tiene varios subsecretarios en los estados.
Conjuga bien vocación y poder.
