Mexicanos Primero y el PEF

Por supuesto, las propuestas de Mexicanos Primero generan debate, pues no ofrece una visión neutra, todo lo contrario, es fiel a su causa. No coincido con todo lo que expone la nota, pero ratifico la seriedad y su compromiso con la calidad de la educación para niños y adolescentes con dosis de equidad e inclusión.

En una entrevista que me hicieron alguna vez, alegué que la organización de la sociedad civil Mexicanos Primero es una entidad incómoda. Fastidia con propuestas, datos, juicios legales y estudios a autoridades de educación porque revela asuntos opacos y formula propuestas de acción que difieren de las oficiales. Y, con frecuencia, pone el dedo en la llaga.

También, incomoda a investigadores de la educación por la cobertura que tienen las declaraciones de sus dirigentes y sus publicaciones. Además, porque buena parte de los estudiosos de Mexicanos Primero publican artículos en periódicos y ofrecen entrevistas a los medios.

En cierta forma, en la Secretaría de Educación Pública y el gobierno tienen razón en molestarse con esa organización, pues les sigue los pasos y marca yerros —de vez en cuando aciertos— de la política educativa. Su nota más reciente, El presupuesto educativo para 2023, es una crítica robusta del abandono del Estado a rubros prioritarios para la atención de comunidades educativas en desventaja, como la alimentación en las escuelas, falta de apoyo a hijas e hijos de jornaleros y a estudiantes indígenas.

Si bien Mexicanos Primero reconoce que el PEF —aprobado ya por la Cámara de Diputados— creció en dos años consecutivos en términos nominales, no se enfoca en resolver los grandes problemas causados o agravados por la pandemia. Tres en particular: desarrollo emocional, recuperación de aprendizajes y abandono escolar.

En ese ejercicio, la organización civil no se conforma con juzgar las deficiencias. Con un enfoque normativo, hace un ejercicio de ampliación presupuestal con el propósito de “coadyuvar a la gestión de las prioridades en materia de gasto educativo en defensa del derecho de niñas, niños y jóvenes a una educación de calidad”. Ésa es la causa de Mexicanos Primero.

La apostilla para los diputados sugería que tomaran en cuenta deficiencias y necesidades para que el presupuesto rinda frutos en la inclusión y la equidad, asuntos que también promueve —al menos en la retórica— el gobierno de la cuarta transformación. La nota es completa. Va de asegurar comida caliente y nutritiva en todas las escuelas de tiempo completo que ya contaban con comedor, a transparentar el uso de recursos extraordinarios.

La minuta sintetiza las ideas en seis planos. El primero, el gasto urgente, destinado a las personas; el resarcitorio, reservado para mejorar (o recuperar) la calidad de la educación; el tercero, el necesario, centrado en estándares internacionales. Las otras tres áreas proponen, primero, incrementar el presupuesto en la educación inicial; segundo, recuperar aprendizajes perdidos, además, sugiere que se ponga énfasis en la atención socioemocional de alumnos; tercero, formación continua de docentes para recuperar aprendizajes fundamentales.

La propuesta es detallada con apuntes de cuánto debería agrandarse el gasto y la inversión en programas y ramos. El propósito último: “Incrementar de forma global el gasto en educación para alcanzar, por lo menos, los niveles más altos de la última década (2014 como gasto real, 2007 como proporción del PIB), de forma que se cumpla el principio de progresividad del gasto”.

Por supuesto, las propuestas de Mexicanos Primero generan debate, pues no ofrece una visión neutra, todo lo contrario, es fiel a su causa. No coincido con todo lo que expone la nota, pero ratifico la seriedad y su compromiso con la calidad de la educación para niños y adolescentes con dosis de equidad e inclusión. Metas que están en la Constitución y que, se supone, la 4T y la SEP también persiguen.

Con todo y que no fue un desafío al gobierno ni a su retórica, entreveo que los diputados de Morena y aliados ni siquiera leyeron la nota, no se fastidiaron. Pero la historia se los cobrará, pienso.

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