Elba: back & reloaded
Elba Esther Gordillo regresó, como escribió ayer Carlos Loret de Mola, “rozagante, fuerte, entera”. Hasta parecía que los más de cinco años de prisión, que no encierro, no le hicieron mella. Francisco Garfias destacó que “parece convencida de que, al final, ella ganó la partida al régimen que la encarceló”. Leo Zuckermann apuntó: “Ahora resulta que Elba Esther, icono de la corrupción nacional, otrora distinguida integrante de la ‘mafia del poder’, miembro destacadísimo de un sistema político corrompido, es una de las nuevas representaciones de la ola antisistémica”. Retorna llena de rencor y ánimo de venganza, calibró Raymundo Riva Palacio. En suma, está de regreso y con una visible carga de energía
Presunción de inocencia. La señora Gordillo se autoproclamó víctima de una persecución política y mediática, de acoso incesante del gobierno. Proclamó que ella es la encarnación del magisterio: “…no sufrí sola, también sufrieron las maestras y los maestros de México”. Para probar su inocencia mostró un engargolado de grueso calibre donde los jueces dicen que la Procuraduría General de la República y el Servicio de Administración Tributaria no pudieron demostrar sus acusaciones, por eso el caso se sobreseyó. Su inocencia sigue siendo suposición; su riqueza y bienes adquiridos con fondos sindicales es real.
Se los dije, la Reforma Educativa no va sin mí. La señora Gordillo quiere reanudar su liderazgo en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, sus vicarios no dejan de repetir que ella es la presidente legal, legítima y vitalicia. Reivindica su hacer en defensa de la educación pública, gratuita y laica y de los maestros de México. Ellos sufren hoy porque el gobierno (de Enrique Peña Nieto, aunque no haya dado un solo nombre en su presentación ante los medios) puso en marcha el Servicio Profesional Docente, que arrebató a los líderes del SNTE el control que tenían sobre el ingreso, la promoción, las recompensas y la trayectoria profesional de los docentes. También porque finiquitó la herencia y compraventa de plazas que esos dirigentes regenteaban. Eso, desde la perspectiva de la señora Gordillo, fue una afrenta a la educación pública, laica y gratuita.
Recuperé la libertad y la Reforma Educativa se ha derrumbado. El enemigo de la señora Gordillo, se coliga de la frase lapidaria, fue la Reforma Educativa, que le restó privilegios a los líderes del SNTE, a los que ella comandaba, a los que todavía tutela Juan Díaz de la Torre y los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Pues sí, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ratificó que echará para atrás la reforma en la educación, pero también expresó que ella —y conjeturo que ninguno de sus familiares ni de su círculo cercano— no ocupará puestos en el gobierno. Ello a pesar de que, en su pieza oratoria en el Hotel Intercontinental, la señora Gordillo le haya enviado un mensaje sublime: “Lamento también que algunas actitudes que se le atribuyeron hayan contribuido a que fuéramos un blanco fácil, un chivo expiatorio al que se le culpó de todo”. El complemento: “Sería injusto no reconocer que hubo importantes logros y muchos de ellos en nuestra historia reciente se vieron opacados por decisiones equívocas, tomadas de un modelo y no como debería ser, como la necesaria consecuencia de la lucha de un pueblo”.
Te digo prensa para que entiendas Juan. “El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ha vivido una larga y compleja historia, pero nunca, nunca antes, se había enfrentado a la autodestrucción, como resultado de la abyección”. Porque, según la señora Gordillo, el grupo que sustituyó a sus fieles traicionó a los maestros.
Remate profético. “Es mejor conquistarse a sí mismo que ganar mil batallas. Hoy esta guerrera está en paz”. Pero dio a entender que está apta para la ofensiva.
La señora Gordillo logró un primer propósito. Acaparó reflectores, justo el día de comienzo del ciclo escolar. No tuvo toda la atención que deseaba por la reunión inédita entre los presidentes, Enrique Peña Nieto (en funciones) y Andrés Manuel López Obrador (electo), pero sí opacó la acción de la Secretaría de Educación Pública y del SNTE.
AMLO expresó que respetará su participación, pero que no trabajará en su gobierno; también dijo que no interferirá en la vida sindical. El presidente Peña Nieto nada más ratificó que no fue nada personal.
Certeza, la señora Gordillo está de regreso. Duda, ¿cuánto le durará la recarga?
Académico de la Universidad Autónoma Metropolitana
