El SNTE al rescate
Cépeda Salas aseguró que el SNTE se mantendrá vigilante de que los tres niveles de gobierno cumplan su compromiso de reparar y mejorar la infraestructura de las escuelas. Mas pronóstico que no habrá recursos del gobierno federal, ergo, su vigilancia será en vano.
Esta pieza también pudiera titularse “Las discordancias del corporativismo". Aunque en su corazón quizá siga cercano a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación por razones ideológicas (en una reunión con sus dirigentes surgió por primera vez la frase “mal llamada" reforma educativa), la otra corriente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación le responde mejor al presidente López Obrador.
La cuadrilla que comanda Alfonso Cepeda Salas tendió una estrategia de acercamiento con el gobierno que le rinde frutos y tal vez consiga más en el futuro. A juzgar por la corta historia de proximidad, a partir del 2 de julio de 2018, de manera discreta, este grupo trazó un plan que va de la oferta de subordinación a la colaboración presente. Sin embargo, a fe mía que en el horizonte de plazo medio aspira a recolonizar el gobierno de la educación básica.
En esta etapa de cooperación, el grupo de Cépeda Salas hace el trabajo —y pienso que lo hace bien— que le corresponde a las autoridades, al mismo tiempo que las exhibe; muestra la incompetencia gubernamental. Lo hace para salvaguardar la salud y la seguridad de los trabajadores de la educación, pero —hay que reconocerlo— también brinda un servicio a la sociedad.
El martes 7 de este mes, la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez, recibió a la élite del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que, con su Jornada Nacional en Apoyo al Regreso Seguro a las Escuelas le entregó un diagnóstico puntual del estado de las escuelas de educación básica tras la pandemia.
Los datos que la estructura sindical recabó y que ninguna autoridad, federal o estatal, pudo levantar, representan un padrón desgarrador al 31 de agosto, un día después del inicio del regreso a clases presenciales, donde 48 mil 667 escuelas muestran rezagos considerables.
Resumo: 24 mil 588 planteles requieren rehabilitación hidráulica completa; 21 mil 100 precisan reposición de drenaje; otras 44 mil 243 necesitan tinacos nuevos; y 26 mil cinco no tienen cisterna. Mientras que 26 mil 476 demandan sustituir o reparar sus bombas de agua.
El diagnóstico del SNTE llega al detalle. Reporta que 32 mil 393 escuelas ni llaves de agua tienen y otras requieren instalación o rehabilitación de 27 mil 240 puertas y reposición de 25 mil 65 vidrios. En esta labor participaron dirigentes nacionales, seccionales y hasta representantes de plantel. Una estructura nacional envidiable. Es factible suponer que este diagnóstico no cubre territorios de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.
La pregunta que surge es por qué la Secretaría de Educación Pública no hizo su tarea. También cuenta con una estructura burocrática impresionante y más si se suma el funcionariado de los estados. ¿Por qué no fueron directores de plantel y supervisores quienes se encargaron del censo de daños? Claro, se dirá que su labor es de administración escolar y pedagogía, pero los tiempos extraordinarios obligan a tomar acciones infrecuentes.
El SNTE lo hizo y la SEP no. Conjeturo que el alto funcionariado ni siquiera pensó en ello; acaso cavilaron que las burocracias estatales harían la tarea.
¡Qué bien que el SNTE hizo la chamba! En otras entregas alegué que si bien la pandemia y el vandalismo agravaron la situación de la infraestructura escolar —de toda la educación— el fenómeno no es nuevo. El gobierno de López Obrador reemplazó al programa Escuelas al CIEN por el programa la Escuela es Nuestra, pero con menos fondos.
Cépeda Salas aseguró que el SNTE se mantendrá vigilante de que los tres niveles de gobierno cumplan su compromiso de reparar y mejorar la infraestructura de las escuelas. Mas pronóstico que no habrá recursos del gobierno federal, ergo, su vigilancia será en vano.
El SNTE hizo un buen trabajo, pero su lenguaje es claro, quiere regresar por el mando que una vez tuvo. En eso no hay discordancia.
