En sucesión de ondas se deslizan imágenes, historias. Conjunción de miríadas de adolescentes que bracean y patalean con vitalidad y alegría por la superficie del agua con el conocimiento progresivo y creatividad de los entrenadores apegados a la experiencia y a ciertos principios científicos. Con la evolución de la técnica y la tecnología, desde las prácticas a muerte de ingente kilometraje, a la reducción de cargas de David Salo; el afinamiento del tapering-off, que consiste en apretar la cuerda de un violín para que dé la nota más hermosa, ni tan fuerte que rompa la cuerda ni tan floja que desafine al roce con las cerdas del arco –lo más importante para alcanzar el máximo rendimiento físico en una competencia es, primero, esencial, conocer la fecha de la prueba con el fin de planificar el programa y el competidor alcance el ápex, el punto de forma, ese día–, peso corporal, conteo de latidos del corazón; los carriles antiturbulentos, rejillas alrededor del estanque que amortiguan el rebote de la ola; los banquillos de salida, cambio de la plataforma horizontal a la inclinación adecuada; posición de los pies acaso ideado y puesto en práctica por el sprinter Ambrose Rowdy Gaines, oro en los 100m libres 49”80 en los JO Los Ángeles 84; modificación del viraje, a la maroma actual, sin tocar con las manos la pared. La aceptación de la patada de mariposa en el estilo de pecho en el empuje de las paredes, la ola que cubría la cabeza de los pechistas que tanta polémica y descalificaciones provocaron por el juicio subjetivo; el pull-over en las piernas con el fin de regular el balanceo, el palmoteo placentero que sugería Ronald Johnson. El cronometraje electrónico que sin él jamás se habría sabido quién ganó entre Rick Demont 4’00”26/100 y Brad Cooper 4’00”27 en los 400 m de los JO de Múnich, como el acontecimiento en los 100 m libres de Roma 60, crono manual idéntico de 55’2 de John Devitt y Lance Larsen, con el oro para el australiano y la plata para Larsen, llameante polémica de poco más de cuatro décadas que apagó e hizo cenizas el cambio generacional. Ah, Demont fue descalificado en Múnich y Cooper, al conocer la razón, con alteza deportiva, noble, de momento no la aceptó. La descalificación hizo que el mexicano Guillermo García estuviese en la final muniquesa. Amontonamiento parcial de datos que han influido en el RM de Johannes Liebmann 14’26”79. Los splits del alemán de 19 años indican que su potencial es superior a su crono. Redujo el RM de Bobby Finke 14’30”67 en 3’88, al revalidar oro en los JO de París. Sus parciales irregulares cada 500 m: 4’46”25 - 4’51”09 - 4’49”45. El irlandés Daniel Wiffen ganó oro en 800m libres en los JO París en 7’38” 49. Compare: Liebman señaló 7’40”85 en su paso salvaje hacia el 1,500. Un relevo formado por siete Don Schollander en segmentos de 200 m y un Mark Spitz en el último 100, no habrían podido vencer a Liebman. El inmenso esfuerzo, el amor por la competencia y la superación de miles de nadadores marcan en 77 años, una evolución de 3’52”21/100 desde que Hironoshin Furuhashi marcó 18’19” el 16-08-1949 en Los Ángeles.
