FOBIAS
¿Cuáles son algunas de las fobias mas extrañas?
P: Existen fobias raras que casi nadie conoce y algunas son bastante curiosas. Está la arachibutyrophobia, que es el miedo a que la crema de cacahuate se quede pegada al paladar. También existe la koumpounofobia, que es el temor a los botones, sobre todo en la ropa, provocando ansiedad o hasta asco al verlos o tocarlos. Otras incluyen la hipopotomonstrosesquipedaliofobia, que es el miedo irracional o fobia a pronunciar, leer o escuchar palabras muy largas y complejas.
Cerca de 10 por ciento de la población tiene alguna fobia específica y las más raras suelen originarse en experiencias de la infancia, aunque a veces aparecen sin ninguna razón aparente.
EL SUDOR
¿Por qué sudo tanto si, según los estudios, mis glándulas sudoríparas son normales?
R: La ciencia reciente apunta a que el problema no está en las glándulas, sino en las células nerviosas que las controlan. Estas células se vuelven hiperactivas y envían señales exageradas, incluso cuando el cuerpo no necesita enfriarse. Esta condición llamada hiperhidrosis afecta entre 2 y 5 por ciento de las personas y puede aparecer en manos, pies, axilas o rostro.
Para controlarla los especialistas recomiendan antitranspirantes con cloruro de aluminio de uso clínico, iontoforesis para casos en manos y pies, toxina botulínica aplicada por dermatólogo y, en casos más severos, medicamentos anticolinérgicos o incluso cirugía simpatectomía torácica. También ayuda evitar cafeína, alcohol y comidas picantes.
El cuerpo a veces suda de nervios, aunque usted esté tranquilísimo, así que no se sienta mal la próxima vez que sude sólo con pensar en su cita médica.
LAS GRIEGAS
¿Es cierto que las estatuas griegas y romanas siempre fueron blancas como las vemos en los museos?
R: Pues no, querido lector, eso es un mito que hemos creído por siglos. Cuando caminamos por un museo y vemos ese mármol blanco brillante pensamos que así lucían originalmente, pero en realidad muchas de estas esculturas antiguas estaban pintadas con colores vivos.
Con el paso de los siglos y la exposición al medio ambiente y la contaminación los pigmentos se fueron desgastando hasta desaparecer, dejando sólo la piedra desnuda que hoy admiramos.
Arqueólogos han usado luz ultravioleta y análisis químicos para detectar rastros de pigmentos como rojo, azul y dorado en ropas, cabello y ojos de estas figuras. Los griegos y romanos preferían el color vibrante sobre la piedra fría.
