El T-MEC vive, la lucha (regional) sigue

Uno de los temas que más ruido mediático generó esta semana fue el supuesto “giro” que dio el gobierno del presidente Donald Trump en cuanto a su postura sobre la renovación, o no, del tratado comercial entre México, EU y Canadá, firmado durante su primera administración y hoy puesto en duda por él mismo. Sin embargo, algunos, llevados por el amarillismo, y otros, por el deseo de anotarle una derrota al gobierno mexicano, han difundido información falsa sobre la actualidad del acuerdo tripartito. Aclararé las principales patrañas, tan alejadas de la realidad como cercanas al deseo de sus emisores, que más se han difundido en los últimos días.

En primer lugar, es completa y rotundamente falso que nuestro vecino del norte se haya retirado del T-MEC. El acuerdo se encuentra vigente y, en este momento, existen por lo menos tres escenarios distintos de cara al proceso de negociación para su eventual actualización.

El ideal, y el más conveniente no sólo para México, sino para el conjunto de la región, es que exista una extensión plena, es decir, que los tres gobiernos decidan extenderlo por otros 16 años, lo cual lo llevaría hasta 2042, con revisiones sexenales.

Sin embargo, si esto no sucede, no quiere decir que el tratado esté muerto. El siguiente escenario sería el de revisiones anuales, lo cual no es considerado ideal por el empresariado de la región, pues añade incertidumbre, pero igualmente implicaría la supervivencia del acuerdo. Tampoco puede hacerse a un lado el hecho de que la actual administración trumpista, con la legitimidad erosionada y demasiadas grietas en su coalición gobernante, llegará a su fin en 2029.

Como tercer escenario, sin duda el peor, estaría aquel en el que alguna de las tres naciones decidiera no extender su participación y el tratado llegara al cumplimiento de su plazo original de 16 años. Eso implicaría que, de no alcanzarse un acuerdo en los próximos años, la fecha límite sería 2036, establecida desde el origen como vencimiento del instrumento comercial.

Ahora bien, la pregunta que todos nos hacemos a partir de las declaraciones de los funcionarios estadunidenses es la siguiente: ¿hablan en serio o se trata de otra de sus estrategias de negociación? ¿Al vecino pueblo del norte le conviene que su gobierno ponga fin al acuerdo? Los datos, o sea la realidad, nos indican lo siguiente:

Tan sólo en 2025, las exportaciones de bienes de EU hacia México y Canadá sumaron alrededor de 674.5 mil millones de dólares. En el caso de nuestro país, el comercio bilateral de bienes alcanzó 872.8 mil millones, con exportaciones estadunidenses a México por 338 mil millones. Es decir, no sólo vendemos a EU, como falsamente predican, también somos un enorme comprador de su producción. Y hay un dato que termina de desmontar el discurso trumpista: en 2024, Estados Unidos tuvo un superávit en servicios de 5.3 mil millones de dólares con México y de 33.2 mil millones con Canadá. Cualquiera que diga que los socios del T-MEC sólo se aprovechan del mercado estadunidense, miente abierta y descaradamente.

No alcanzaría el espacio para detallar cada uno de los datos que echan abajo la narrativa trumpista. Simplemente vale la pena cuestionarnos: ¿cuáles serían los efectos que sufriría el pueblo estadunidense en caso de que su gobierno llevara al límite sus bravatas? La respuesta es clara: se encarecerían productos básicos y bienes industriales por la ruptura de cadenas regionales, se golpearía directamente a productores agrícolas que dependen de venderle a México y Canadá, y se pondrían en riesgo empleos estadunidenses ligados a exportaciones, manufactura, transporte y servicios. Salirse del T-MEC no haría más fuerte a Estados Unidos, sólo trasladaría el costo de una decisión política irresponsable a sus consumidores, trabajadores y productores.

Por lo mismo, antes de dejarnos llevar por el ruido que tanto le gusta generar al presidente Trump y sus subalternos, habría que preguntarnos si dicho gobierno está dispuesto a ir a un escenario en el que, sin ninguna duda, perdería un gigantesco apoyo popular en la elección de medio término que se llevará a cabo en noviembre del año en curso.