Ni el arresto de la conductora Inés Gómez Mont; el mensaje de Andy López Beltrán, o los dislates geriátricos de Vicente Fox, han podido tapar el cochinero que en menos de tres años hizo Guadalupe Taddei en el Instituto Nacional Electoral.
Claro que fue buen chisme lo de Gómez Mont, acusada, junto con su esposo, de engordar sus alforjas usando, entre otras cosas, habilidades factureras para embolsarse cientos de millones de pesos y huir con ellos del país.
La exconductora de TV es un personaje conocido y acaparó la conversación pública, pero fue sólo un ratito, porque las andanzas de la morenista Taddei en el INE no tienen desperdicio, y la gente quiere saber más.
En ese entorno, y de manera muy extraña, Andy López Beltrán anunció la noche del lunes que ayer daría a conocer un “importante mensaje” a la opinión pública, que resultó ser un petardazo, pues salió a deslindarse de los negocios de Amílcar Olán, su presunto prestanombres.
Además de la imagen descuidada que lució en sus redes, todo mundo se pregunta ¿por qué en estos momentos el cachorro de López Obrador sale a la luz? ¿Se habrá enterado de algo y se quiere curar en salud? ¿Quiso aprovechar las elecciones en Estados Unidos?
Sólo él y su desacreditado padre sabrán por qué, pero su salida fue un tirititito, dijera el añejo Perro Bermúdez en sus narraciones futboleras, al referirse al yerro de un jugador que dejaba ir una buena oportunidad de gol.
Después vino una de tantas entrevistas que el expresidente Fox ha dado desde su salida de Los Pinos, aunque esta vez, ya senil, declaró que en 2006 él hizo ganar a Felipe Calderón la Presidencia de la República.
En la 4T festinaron esa declaración, e incluso en La Mañanera del Pueblo fue retomada, pero no prendió tampoco, pues nadie toma en serio al veterano ranchero de San Francisco, Guanajuato.
Además, Carlos Loret de Mola tenía guardado otro as bajo la manga sobre el caso Taddei: el video de una plática entre el empresario Alfredo Hernández Casillas y la expresidenta del INE, donde cínicamente se repartían comisiones de los contratos.
Tranquilamente hablaban de los millones… ¡de dólares!, que le tocarían a cada uno por haber favorecido a las empresas que se encargarían de hacer las credenciales de elector.
Y ahí sí, por muy chairos que sean algunos, todo mundo se escandaliza por el nivel de corrupción de este gobierno, que se está atascando con los recursos públicos. Decían los de antes: “Está bien ser marranos, pero no tan trompudos”.
Está claro que en el gobierno tenían conocimiento del material que estaba en poder de la agencia LatinUS, y que lo harían público. Por eso –a diferencia de todas las ocasiones anteriores en que defendieron a sus malosos–, desde el principio intentaron deslindarse.
En Palacio Nacional no exigieron las acostumbradas pruebas… pruebas… pruebas. De plano acusaron a Guadalupe Taddei de traicionar al pueblo y pidieron integrar carpetas.
CENTAVITOS…
Por cierto, si alguien apostaba a que –como siempre– la 4T lograría enfriar el tema del INE para pasar a otra cosa, después de una semana no han podido cambiar la narrativa del atraco al árbitro electoral. Y para que Ernestina Godoy y los demás órganos fiscalizadores no vayan a olvidar que ya tendrían que tener listas las pesquisas, los consejeros del propio órgano electoral anunciaron que ellos mismos presentarán las demandas penales contra el clan de los Taddei, que al parecer iban al trabajo con antifaz, cachucha, tenis y cachiporra.
