Morena despertó al tigre
Al haber sido acusados de serbotsy cobrar por convocar a la marcha, los hizo cuestionarse por qué los pretenden involucrar en una guerra que no es suya. A la 4T se le hizo fácil meterse al terreno digital, donde los de la G-Z son maestros.
Con su fallida estrategia para tratar de desacreditar la convocatoria de la Generación Z, a fin de que jóvenes de todo el país —incluyendo niños— marcharan contra la inseguridad, la 4T activó, sin querer, a un sector que se mantenía distante de la política.
Porque si bien es cierto que en su protesta se colaron opositores y gente del gobierno, al haber sido descalificados desde Palacio Nacional, los jóvenes pueden salir de su letargo y convertirse en una piedra en el zapato del poder.
Integrada por niños de 12 años y jóvenes menores de 30, esta generación privilegia sus propias causas y se comunica por canales digitales, donde producen videos, textos y memes de temas cotidianos, que rara vez incluyen al gobierno.
Pero al haber sido acusados de ser bots y cobrar por convocar a la marcha, los hizo cuestionarse por qué los pretenden involucrar en una guerra que no es suya. A la 4T se le hizo fácil meterse al terreno digital, donde los de la G-Z son maestros.
Ellos no ven TV, no escuchan noticieros y menos leen periódicos; generan y difunden sus propios contenidos sin pedir permiso. En la 4T se ven ridículos acusándolos de estar coludidos con el PRIAN o con la derecha, términos que la mayoría ni si siquiera sabe qué significan.
Los chavitos jalan por convivir y por defender sus causas, que son los animales, el medio ambiente y la no discriminación, entre otras, y están tan conectados con el mundo, que se pueden comunicar en segundos con un sólo clic, algo que otras generaciones no soñaban hacer.
El ataque oficialista les alerta sobre la perversidad política, donde el gobierno manipula la información y quiere controlarlos a ellos, pero son una generación que no se deja. En una de ésas pueden decidir participar más activamente si se les da la gana.
Este tema no es menor, pues es la generación que probablemente decidirá en 2030 el destino del país con su voto, y no pertenecen al grupo de los chairos. Están conectados con el mundo, al grado de que Barron Trump, el hijo el presidente de EU, alentó su lucha a través de sus redes.
Y Morena podrá decir que eran unos cuantos, pero tuvo que utilizar a sus reventadores para obligar a la Policía a disparar a todos, y evitar una foto con el Zócalo lleno. Pero lo de menos fue el número de personas en la plancha, sino los millones que protestaron por las redes.
Ése fue el canal que buscaron siempre los jóvenes para burlar el control gubernamental y decir lo que se les dé la gana, sin pedir permiso ni a sus padres.
Parece que la 4T ha despertado al tigre.
CENTAVITOS
Los diputados locales de Morena, que ayer se sumaron a la descalificación de la protesta, deberían pensar antes en explicar a los chavitos cómo es que ni varias vidas les alcanzarían para pagar la deuda que les está heredando el gobierno, con tal de financiar sus programas sociales dirigidos principalmente a los chairos. Los chavos no necesitan de nadie para difundir contenidos desde sus propios canales, sin importar que en La Mañanera revelen sus identidades, poniéndoles en riesgo. Entre más los ataquen, más críticos serán y, a diferencia de los movimientos sociales de antes, esta generación no tiene un sólo líder, sino una comunidad con una bandera en común que, por cierto, la 4T se encargó de visibilizar más. Así como las siglas LGTB identifican a un núcleo específico de la población, las de G-Z pueden ser marca para un movimiento más amplio, mientras Morena se estancaría con su clientela política de siempre.
