Un nuevo despertar
En 90 días de campañas vivimos una de las elecciones más concurridas en la historia del México moderno. Entre debates, spots, estufas, charolazos, edecanes, combis y otras cosas, la sociedad tenía de que hablar día con día en comidas, reuniones sociales, fiestas y ...
En 90 días de campañas vivimos una de las elecciones más concurridas en la historia del México moderno. Entre debates, spots, estufas, charolazos, edecanes, combis y otras cosas, la sociedad tenía de que hablar día con día en comidas, reuniones sociales, fiestas y demás eventos que llevaran consigo una convivencia humana. Esos días han concluido y hemos elegido un nuevo Presidente. Sin embargo, seguimos teniendo el mismo esquema de pensamiento que nos mantiene donde estamos como individuos y como nación.
Durante esos 90 días nos ocupamos en pensar quién sería la mejor opción para México, incluso discutimos con amigos que tuvieran ideas contrarias para tratar de convencerlos o imponer las nuestras. Nunca nos detuvimos a pensar con serenidad en las acciones diarias que realizamos como individuos pertenecientes a esta sociedad que se encuentra actualmente fragmentada, desunida y sin rumbo fijo. Mientras pensábamos y discutíamos sobre los candidatos, seguíamos peleando, pagando mordidas, evadiendo impuestos, mintiendo, tirando basura, insultando al de al lado, discriminando y convirtiéndonos en individuos egoístas sin importarnos otras necesidades más que las nuestras.
Es muy claro que México no se cambia desde arriba, en ese caso ya lo habrían hecho Calderón, Fox, Zedillo, Salinas, De la Madrid, López Portillo, Echeverría, Díaz Ordaz, López Mateos, entre otros. Y seguramente, mientras leía estos nombres, su mente se llenaba de pensamientos negativos, algo clásico de la cultura mexicana.
Enrique Peña Nieto tomará posesión en unos meses. Tendrá un gabinete con personas preparadas y aptas para afrontar algunos de los problemas más grandes que aquejan al país. Se dedicará a cumplir sus compromisos y se asegurará de que la ciudadanía se entere de cada compromiso que cumpla. No poseerá la mayoría en el Congreso, por lo que tendrá que negociar con los diferentes actores políticos de la nueva Legislatura, esto será clave para el tema de Pemex.
La izquierda mexicana salió con muy buenos resultados electorales, a pesar de haber perdido la Presidencia. Actualmente se encuentra en un paradigma crucial en su futuro político. Esto se determinará en gran medida sobre las acciones que tome López Obrador una vez que concluya la vía legal para impugnar la elección. Marcelo Ebrard tiene el gran reto de construir un proyecto de izquierda moderna mexicana con base en los fundamentos de la socialdemocracia, cuyo proyecto será el contrapeso de Peña Nieto y el PRI en un futuro no muy lejano.
El PAN tendrá que reflexionar y analizar sobre su futuro, debido a la catástrofe electoral que sufrió en las pasadas elecciones. A pesar de todo, regresa al papel que mejor sabe desempeñar en la política mexicana, el de la oposición.
Mucho se hablará en los meses y años por venir sobre el desempeño del futuro Presidente y sus secuaces. Se criticará al nuevo gobierno y se mantendrá la esperanza de que en seis años venga alguien a salvarnos de nuestros problemas. Pero México no debe esperar más. Los mexicanos tenemos la gran oportunidad de reflexionar sobre nuestra forma de vida y de cómo nos relacionamos con nuestros semejantes. Debe imperar la cultura del esfuerzo, la legalidad, emprendimiento, cuidado al medio ambiente y una visión conjunta de un México moderno.
Podremos tener muchas diferencias, muchos factores de desunión o discusión. Sin embargo cada uno de nosotros tenemos el deber de darnos cuenta de que al final del día, seamos amarillos, azules, rojos, liberales, conservadores, de izquierda o de derecha; todos somos mexicanos, y ese debe ser el factor de unión que nos lleve a un nuevo despertar desde lo individual hasta lo colectivo, para cambiar nuestra forma de pensar de críticos a responsables sobre el presente y futuro de México.
Twitter: @manuel8axMX
