Cerrando filas
De la carrera en busca de la candidatura presidencial de Alonso Lujambio podemos decir que le sobrevive una imagen de

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Heriberto Félix, check. Javier Lozano, check. Alonso Lujambio, check… y el resto de los precandidatos que fueron identificados así, incluso sin que ellos lo supieran, por Gustavo Madero, cuando presumía que en su partido había al menos diez presidenciables y mucho antes de anunciarnos a sus otros muchos posibles candidatos “externos”. Pues también, a todos ellos: check. Han quedado fuera de la lista.
Y de quien podríamos decir lo mismo es de Emilio González, quien no se ha bajado aún de su nube, porque quiere mantener su vela prendida que, aun cuando sabemos que nunca ha estado encendida, espera mantener su ilusión hasta después de la euforia de los Juegos Panamericanos. Y si de paso el tiempo también se lleva la polémica por el dudoso uso del dinero público para pagar los detallitos de esta fiesta deportiva, pues mejor, pensará. Pero, bueno, mientras no haya un discurso oficial de su parte, no podemos hacer check, aunque para el caso da lo mismo, que la omisión no se le niega a nadie.
Pero regresando al tema de los que sí sonaban para la candidatura, como Alonso Lujambio, que el lunes por la tarde renunció a sus aspiraciones porque, después de una reflexión, concluyó que las encuestas no lo favorecían y, así, ya era inútil estar en pie de lucha junto a Creel, Vázquez Mota y Cordero, los que quedan y que ahí van dándose sus llegues en los números, aunque son dos los más apuntados: ella, Josefina, ya con el guiño de buena suerte de parte del Presidente y, él, el que aún despacha en la Secretaría de Hacienda. Porque a Santiago Creel, y más ahora con el tema de los casinos tan en boga, le van a pasar de largo los precandidatos que restan.
Así que, de la carrera en busca de la candidatura presidencial de Alonso Lujambio podemos decir que le sobrevive una imagen de “gran mexicano”, como lo llamó Felipe Calderón, seguramente en agradecimiento por restarle a la lista un lugar, y no hacer de la panista una contienda más complicada. Pero también se queda con esa otra imagen que, por quien viene, ya no sabemos si es halago o puras ganas de molestar, aquello de “caballero y secretario maravilloso” que expresó Elba Esther Gordillo…
Así, la contienda en el PAN se va cerrando. Creel, anotado primero por mero derecho de antigüedad; Vázquez Mota, la primera mujer con posibilidades fuertes y que ha sabido jugar con sus tiempos y, pues, Cordero, de quien en los pasillos se ha escuchado siempre como el candidato oficial, el del Presidente, cosa que nadie ha reconocido, ni el mismo Cordero, pero no le ha venido nada mal para asegurar su permanencia en un proceso que se ha tornado un tanto previsible… excepto para Creel, que se veía ya casi candidato al iniciar su campaña, pero a quien la sombra de 2006 parece que no lo deja de perseguir y de recordarle una historia que ya se sabe de memoria.
Se cierran, se van cerrando, las filas en el PAN, a favor de los que quedan (aunque sean sólo dos los que estén dando la batalla para despuntar)…