Los nuevos tacones

A los 16 años eres un chamaco que no tiene idea de lo que hace.

Hoy, con la iniciativa de escribir esta columna, recordé que cuando era más joven pensaba que la gente que empezaba o terminaba sus frases con “los jóvenes de ahora” lo hacían porque ya habían dejado su juventud en el pasado. Ahora soy yo la que, después de haber dicho esto, comenzaré el tema del día con “los jóvenes de ahora”, y me pregunto: ¿Será que habré dejado mi juventud en el pasado o que llega cierta edad en la que asimilar ciertas cosas pareciera como digerir piedras antes de dormir?

(Ahí voy) Los jóvenes de ahora ya no le tienen respeto al sexo, y no es que la sexualidad sea algo para hablarle de usted, pero sí para aprender a manejar sana y responsablemente. A los 16 años eres un chamaco que no tiene idea de lo que hace y cuando se trata de sexualidad es muy probable ser un fiasco y no saber cómo demonios hacerle, aunque piensen lo contrario. Hace algunos días estaba hablando con una Cirila amiga mía y discutimos el hecho de que a los treinta la sexualidad se disfruta de una manera muy diferente que a los tempranos veinte, en los que jugábamos a tener sexo. Llenas de tabúes, prejuicios, miedos y experimentos fallidos, enfrentábamos el sexo con un chupón en la boca y un pañal bajo la cama.

La mayoría de las canciones que ponen en las discotecas habla de sexo, no de hacer el amor en pareja sino de tener sexo como animales en verano. Pitbull (quien me encanta, admito) solamente habla de que si esta noche nada más, de que no pensemos en el futuro, sólo en el presente, que si te quiero comer por aquí y por allá. David Guetta se bitchea a las mujeres y Daddy Yankee básicamente canta una escena erótica que los chamacos bailan emulando la posición del perrito. Los bailes, las canciones, la televisión, el cine, entre muchas otras cosas, son el aparador de la demanda sexual que los chavitos de hoy (ahí está otra vez) necesitan en su vida diaria.

El threesome es cosa del pasado, ésa fue nuestra barrera sexual, es en mi generación en donde hay hombres y mujeres que no han experimentado sexo entre más de dos. Ahora las cosas son diferentes, besarse con una mujer ya ni siquiera significa experimentar sino jugar a lo que todos y todas juegan, los foursomes y demás prácticas sexuales que a nosotros nos parecían fuera de tono, hoy son la tonada.

Y es que no se sabe por qué cada generación resulta más caliente que la anterior, la apertura sexual y el internet les permiten desde muy jóvenes adentrarse en el mundo de la experimentación y, entre más joven empieces, pues más rango de “hagamos de la vida una fiesta” tienes.

El problema de todo esto es que la bobería adolescente no se erradica con el adelanto generacional, los chamacos siguen siendo igual de tontos que nosotros cuando teníamos esa edad, sólo que con más libertades y menos prohibiciones. Sin embargo, con todo esto los padres de familia, colegios y demás encargados de la educación siguen haciéndose los que la Virgen les habla y de la misma manera se comunican con sus hijos, estudiantes, etcétera.

Mejor dicho, cuando pensamos que la apertura sexual ya no tiene hacia dónde abrirse, nos damos cuenta de que la rendija por donde entra el sol está bastante más cerrada de lo que pensamos y, si eso es así, entonces hasta dónde llegaremos y de qué nos estaremos asustando cuando nuestros hijos estén en la temprana “mayoría de edad”.

@alasdeorquidea

Facebook.com/alasdeorquidea

Alasdeorquidea@gmail.com

Temas: