Es la ideología

Podemos afirmar que parte sustancial de la crisis se debe a que los gobiernos han caído en el juego de la ideología de derecha.

Mucho se habla hoy de que el problema fundamental en el mundo tiene que ver con la economía, pero poco a poco nos estamos dando cuenta de que la raíz se encuentra en la ideología dominante que impide a la política económica hacer su trabajo en beneficio de la mayoría.

Si observamos lo que ocurre en Estados Unidos y en Europa, podemos afirmar que parte sustancial de la crisis se debe a que los gobiernos han caído en el juego de la ideología que comúnmente se denomina de derecha, porque sus propuestas, más que beneficiar a la mayoría de la población, tienden a beneficiar a unos cuantos.

El presidente Obama se enfrenta hoy a un partido republicano imbuido por lo más negativo y reaccionario que tienen los Estados Unidos, el llamado “Tea Party,” que ha puesto de rodillas al gobierno demócrata y que no lo dejará en paz hasta que caiga derrotado por las fuerzas que supuestamente defienden la gran gloria del imperio.

El problema es que este imperio está herido, pues en él se enfrentan dos fuerzas. No se trata de la izquierda contra la derecha, sino del oscurantismo en contra de los gobiernos demócratas. Y digo oscurantismo porque representa lo más negativo de ese país. Por ejemplo, dos de los candidatos republicanos que buscan ser los elegidos para la próxima contienda electoral tienen planteamientos que en cualquier sociedad moderna se podrían calificar de atroces, como el caso del gobernador de Texas, quien se enorgullece de que su estado es el que ha ejecutado más penas de muerte,  y la senadora Bachman, ambos firmes defensores del creacionismo, es decir, enemigos furibundos de la teoría evolucionista de Darwin, por lo que se niegan a que en pleno siglo XXI se enseñe en las escuelas de ese país.

En el plano económico, sus propuestas llevarían a un mayor conflicto social del que estamos viendo, porque la solución para resolver los problemas actuales, al igual que para la señora Merkel en Alemania y el señor Sarkozy en Francia, consiste en una menor intervención del Estado, la reducción de los programas de bienestar y apoyo a los más necesitados y bajar las tasas de impuestos a los ricos. En una palabra, eliminar el Estado benefactor, dejando todo a las fuerzas del mercado, donde, según su teoría, los empresarios crearán los empleos suficientes y generarán la riqueza necesaria para beneficio de todos.

Varios gobiernos, incluso de los llamados socialdemócratas, están creyendo en esa falacia y comprando la teoría de la sacrosanta austeridad como el gran remedio a la salida a la crisis, cuando se ha demostrado plenamente que dicha austeridad, lo único que genera es mayor número de pobres y menor número de ricos, eso sí, con mayor riqueza.

Sorprendentemente destacados y muy ricos empresarios franceses, más sensibles que su gobierno ante el peligro en que se encuentran, propusieron que se les aumentaran temporalmente los impuestos. La propuesta ha sido aceptada por el señor Sarkozy, con un incremento ridículo.

Por eso también resulta increíble la propuesta que ha hecho el Presidente del gobierno español, de modificar la Constitución de ese país y someterse a los dictados del mercado mediante la incorporación de un artículo en el cual se renuncie a la política fiscal y se fije una tasa máxima de déficit presupuestal. Es una renuncia al ejercicio soberano que tiene cualquier Estado para fijar su política económica.

Filósofos, economistas y científicos advierten todos los días sobre la espiral que se está gestando con brotes de descontento creciendo en muchos países, y, al paso que vamos, es seguro que estos movimientos se generalicen sin que haya fuerza pública que logre detener el grito de millones de personas demandando que el bienestar sea para todos de una forma más igualitaria. Es decir, construir una política económica contracíclica.

Esperemos que no sea tarde para que la realidad venza a esta ideología tan negativa que hoy gobierna gran parte del mundo, con los resultados que lamentablemente estamos observando.

Temas: