El hospital del futuro

Desde el siglo pasado se realizó un plan que revolucionó la arquitectura y la medicina.

El 29 y 30 de agosto se celebrará el XII Congreso sobre el Hospital del Futuro en el Centro Médico siglo XXI. Sin duda, las propuestas para adelantarnos al futuro son de gran utilidad, pero si queremos mirar hacia adelante, deberíamos también mirar atrás. Eso permitirá comprender mejor el presente y tener más probabilidades de éxito en la planeación del futuro.

Lo que resulta sorprendente es que, con esa misma finalidad, se trabajó en la década de los años 40 del siglo pasado, en un programa que fue el inicio de una verdadera revolución en la arquitectura y en la práctica médica de México.

Ese trabajo, encabezado por los doctores Gustavo Baz y Salvador Zubirán, desde la Secretaría de Salubridad y Asistencia, fue de enorme importancia, ya que desde entonces plantearon y construyeron el Hospital del Futuro.

Al consultar la que, sin duda, fue una de las publicaciones más importantes en esos años, sorprende, tanto la audacia y fuerza de las propuestas, como la coincidencia en los propósitos de los principales actores de esta brillante etapa de la medicina en México.

Aparte de nuevos hospitales en la Ciudad de México, se construyeron otros 34 en diversos estados del país, con un total de ocho mil nuevas camas.

En el texto, el doctor Baz definió esa organización del futuro: “se ha formulado un programa de trabajo en el cual figura, de manera preferente, dotar de hospitales a la República; hospitales planeados desde su organización y que, una vez construidos, serán totalmente distintos a los que hay en la actualidad en el país… Para resolver el problema, la Secretaría se ve obligada a crear la especialización en arquitectura para construir hospitales modernos, de acuerdo con nuestras posibilidades, según las distintas regiones del país y tomando en cuenta también nuestra idiosincracia…

“Un grupo distinguido de arquitectos de México aceptó colaborar con la Secretaría y se han reunido en un Seminario para estudiar todos los problemas que se presentan en la construcción de hospitales: pero no bastan los arquitectos; eran necesarios también médicos especializados y técnicos en organización, administración y equipo de hospitales, que, juntos en ese mismo Seminario, han estudiado los problemas, y la Secretaría ha logrado salir de la improvisación para la resolución técnica de la construcción de hospitales… y la formulación del Programa en el que tiene que precisarse: el número de enfermos que van a atenderse: si necesitan o no consulta externa… y qué clase de padecimientos se atenderán… para qué clase de investigación científica deberá estar dotado el edificio; y en qué condiciones podrá darse la docencia de pre y post graduados.”

El texto deja en claro la triple función que se asignaba a los nuevos hospitales; aclara también que la planificación fue la principal herramienta para evitar la improvisación, y define las etapas del programa de la Secretaría.

A más de 60 años de distancia, la importancia de esas propuestas es aún vigente y representa un reto hacia el futuro. Sin embargo, es lamentable comprobar que de las tres funciones que se definieron entonces, en muchos hospitales nuevos, tanto públicos como privados, no hay espacios ni recursos para la enseñanza o la investigación médica.

El resultado de ese esfuerzo por definir el Hospital del Futuro fue la aparición de una arquitectura funcional y moderna que se consolidó en nuestras ciudades.

Revista Arquitectura México, No. 15 / 1944

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