La Academia mejora esfuerzo

La productora Magda Rodríguez presenta un programa para la familia

Me gustó mucho el inicio de La Academia 2011, le echaron todo el esfuerzo, dedicación y buena inversión económica, en escenario, bailarines, músicos y vestuario, se ve una gran diferencia de las anteriores ediciones de este reality. Los chavos, mis respetos, porque dan todo en el escenario, es una  demostración de talento, claro tienen sus fallas, pero fue el primer examen. Poco a poco irán mejorando, como lo hemos visto en otras ediciones.

Lo que no me gustó nada fue el mismo teatrito que arman los jueces y de buenas a primeras criticándolos de una manera despiadada. Señores jueces, tampoco van a encontrar a un Pavarotti o a un Frank Sinatra en el escenario, a las primeras de cambio. Ustedes están contratados para calificar, ayudar, hacer recomendaciones, pero de buena manera, pero no es para que se burlen, ni mucho menos agredan a l@s chic@s. Los que ya le deberían de cambiar son ustedes, ya dejen de hacer sus teatritos, que se ven más armados que nada, aparte ya nos sabemos el guión, siempre hacen lo mismo. Eso es en lo único que no estoy de acuerdo, que aquí los que están para hacer el show son los alumnos no los jueces, que mejor ayuden a los concursantes a ser mejores: con técnicas y buenos consejos, no con burlas y agresiones. ¡Felicidades a la  producción y a Magda Rodríguez, pues se ve que le metió los kilos, con todo su equipo para darnos algo digno! Bueno, déjeme decirle que ella siempre ha presentado buenas producciones, no era para menos que los domingos nos presentara algo especial para reunir a la familia frente al televisor. El programa captó 11 puntos de rating, pero estoy seguro que va por más. Qué guapa se veía Bibi Gaytán y me gustó su participación en esta edición de La Academia.

 ¡Una aerolínea que solapa rateros! ¡Sí! Así como lo lee. Tenga cuidado porque cuando viaja, también puede ser asaltado. Así es, mientras usted está a gusto en la sala de espera del aeropuerto y se sube al avión, con la confianza y tranquilidad de que su maleta está en buenas manos, pues déjeme decirle que no, que justamente durante ese tiempo, los amantes de lo ajeno que trabajan en Aeroméxico, abren sus maletas, le esculcan todo y por si fuera poco, tienen el tiempo necesario para sacar lo que más les guste y quedárselo. Así como lo lee usted. Seguramente, esto que le estoy contando no es novedad para usted, pues quizá ya le ha pasado. Llega uno a su destino y se encuentra con que su maleta ha sido abierta, revuelta y le robaron cosas y cuando reclama, la línea aérea, le dice: “Es que no debe meter cosas de valor en la maleta”, ¿Pues que la ropa no tiene valor? Entonces que me digan dónde la regalan. ¿O que digan qué hay que meter en la maleta? ¡Yo creo que basura! Porque la basura, no tiene ningún valor, pero no dicen nada, se quedan callados, solapando los robos y pérdidas de maletas de miles de clientes. Esto le pasó a mi amiga, la periodista Mara Patricia Castañeda, el pasado fin de semana, en un vuelo de México a Los Ángeles, viajando en clase premier, le abrieron la maleta con violencia, le batieron todo, mancharon su ropa y le extrajeron una cámara que contenía fotos personales y familiares, ¿y la línea aérea? ¡Bien, gracias! Qué forma de invadir la propiedad privada y la intimidad. Esto era lo único que faltaba, que entre tanta inseguridad, también esta aerolínea se dedique a robar a los que les dan de comer. ¡No se vale! Y el fregado siempre es uno. Una vez más, pregunto: ¿Hasta cuándo? Y miren que Mara Patricia no es la única que ha pasado por esto, hay cientos que han vivido lo mismo y han sido ignorados por la aerolínea, lavándose las manos diciendo: “No somos nosotros”, ¿Entonces quién maneja el equipaje de la compañía aérea? ¿Una banda de rateros? De eso no me queda la menor duda. Y lo peor que están solapados por la compañía.

Nos leemos el próximo viernes. ¡Que tengan un feliz miércoles!

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