Disculpa inédita

Después de que la Comisión de Derechos Humanos del DF inició una queja por el allanamiento de varias viviendas, durante el operativo para...

Después de que la Comisión de Derechos Humanos del DF inició una queja por el allanamiento de varias viviendas, durante el operativo para lograr la captura de Óscar Osvaldo García Montoya, líder de La Mano con Ojos, en la colonia Torres de Padierna, hoy, en un hecho “inédito”, el procurador del Estado de México, Alfredo Castillo Cervantes, acudirá a la sede de la CDHDF a ofrecer una disculpa.

Nos cuentan que este encuentro, en el que estarán presentes cinco familias de ocho que resultaron agraviadas, será hoy por la tarde, privado y atestiguado por el ombudsman capitalino, Luis González Placencia, donde también firmará un convenio público para que se reparen los daños causados por la irrupción policiaca.

Esta acción es considerada por la propia CDHDF como inédita, resulta positiva tutelando el derecho de las víctimas, esto permite, nos detallan, que además de la reparación del daño, se devuelvan pertenencias robadas o sustraídas y siga una investigación formal para fijar responsabilidades.

Castillo Cervantes se había reunido previamente con el poeta Efraín Bartolomé para ofrecer disculpas y comprometerse a devolverle un reloj, que para el chiapaneco tiene un valor estimativo muy elevado, incluso el funcionario mexiquense dejó en prenda su propio reloj, pero fue rechazado.

Cuenta regresiva

Para algunos funcionarios de la PGR es ya tan sólo cuestión de tiempo la salida de Juan de Dios Castro Lozano, subprocurador de Derechos Humanos, Atención a Víctimas y Servicios a la Comunidad.

La cuenta regresiva de este funcionario, quien por más de cuatro años y medio permaneció en este cargo, se viene manejando desde el anuncio de la depuración de los delegados regionales de la PGR.

Hoy en día, está congelado, nos aseguran, ya no se le ve en eventos públicos ni tampoco se le programan entrevistas con medios de información, como se hacía hasta hace algunas semanas.

En una de sus últimas apariciones, el 16 de mayo de 2011 en Culiacán, Sinaloa, comentó en un discurso que fue tomado como despedida: “aprovecho todas las oportunidades que tengo para aplicar inyecciones de ánimo, de entusiasmo y de audacia a nuestra gente”.

Esperaba, también, que llegara el fin del derramamiento de sangre en el país.

“Hemos pensado mucho en el presente, pero no nos hemos preocupado nunca jamás en el porvenir y los muertos que nos duelen y nos hieren y nos sangran y nos laceran profundamente en el alma, lamentablemente hemos olvidado e ignorado un gen de piedad que nunca se nos ha ocurrido, la piedad para con la patria”.

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