Las reinas
No hay capo que se resista a sus encantos. Y es que por ellas estándispuestos a matar o a romper lazos de fraternidad con sus cercanos.

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
“Quise retroceder porque pensé
que regresando podría encontrar
el calor que acababa de dejar;
pero me di cuenta a poco andar
que el frío salía de mí, de mi propia sangre…”
La reina del sur, Arturo Pérez Reverte.
Así hace constar la famosa novela sobre los pensamientos de su protagonista, Teresa Mendoza, quien poco a poco logró llegar a las altas esferas de la mafia, para después escapar de un destino pensado inevitable.
Y es que ella, en la novela, y como muchas otras en la realidad, seductoras y con la cabeza llena de estrategias para ser, no una de tantas, no una más de la colección, sino “la única”.
Mujeres todas que se vuelven el anzuelo de la vulnerabilidad. No hay capo que se resista a sus encantos. Y es que por ellas están dispuestos a matar o a romper lazos de fraternidad con sus cercanos. Son Talón de Aquiles, y parte importantísima en la construcción de sus imperios. Un porcentaje del ego de cada capo; porque el mejor, el más poderoso, no sólo se sabe por el dinero en su manos, la cantidad de gente a su cargo, ni la extensión de su cáncer de poder, sino también por la belleza de la mujer que lo acompaña a todos lados. Ellas, pensando en la fortuna; y ellos, en un trofeo más en la repisa de excentricidades que les dicen quienes son…
Hemos escuchado muchos nombres. Hemos visto a algunas de ellas cuando, en esos episodios en que algo ha salido mal, tienen la mala suerte de ser atrapadas, para convertirse, ahora sí, en la Miss del capo “X” ante todo el mundo.
Pero leímos también a Pérez Reverte para conocerla a ella, distinta, otra: tan poderosa como ellos, a Teresa Mendoza, una ficción a la que sólo le faltó un empujón para la realidad. Pero están, las conocemos, las otras tantas que han estado vinculadas con capos de a de veras. Aquellas patrocinadas por tantos, que mueven cantidades enormes para colocarlas a donde los sueños de ellas eligen. ¿Un certamen de belleza? ¡Hecho! Qué mejor forma de coronarla como una reina; qué mejor plataforma para presumirla al mundo, a su enemigo. Ahí está ella, y es mía…hasta que alguien la tenga en el banquillo de los acusados. O ellos pierdan la cordura.
José Jorge Balderas Garza (El JJ), Édgar Valdez Villarreal (La Barbie), Ángel García Urquiza; algunos de los capos atrapados y cuyo nombre ha respaldado a más de una. Ahí está Laura Elena Zúñiga, la ex Nuestra Belleza Sinaloa; detenida y a quien se le retiró el título a raíz de sus nexos comprobados con García Urquiza en 2008.
Ayer, nos enterábamos del segundo caso en Colombia, donde con el dinero de narcos mexicanos se hacía negocio para asegurar la participación de una chica que aspiraba a ser reina de belleza de aquel país. La segunda, tomando en cuenta a Juliana Sossa, quien fue detenida junto al JJ, como resultado de las investigaciones del caso Cabañas, que sabemos consecuencia de esa protección exagerada que ellos tienen sobre sus mujeres, sobre sus reinas; porque sabemos que para ellos a pesar del dinero y el imperio, no hay paraíso completo sin una bella mujer que presumir a su lado…y es que sin reinas, no hay paraíso.
Ni sures, ni nortes, ni pacíficos (ni Sandras) que se les resistan en ficciones (y pedacitos de realidad)…