Peña Nieto, el Golden Boy

Su biografía es la más extensa de las que se difunden por todos los medios...

Si en otros partidos hoy se barajan más de dos cartas rumbo a la designación de los candidatos a la Presidencia de la República, el Partido Revolucionario Institucional la tiene relativamente fácil si es que sus miembros llegan unidos a la contienda del año próximo. Y quien se perfila como el más viable candidato es sin duda el gobernador saliente del Estado de México, Enrique Peña Nieto. Preparado desde las filas del priismo tradicional mexiquense, su antecesor Arturo Montiel Rojas le allanó el camino a la candidatura a gobernador, desde que lo designó líder de la fracción del tricolor en el congreso mexiquense, cuando Peña era diputado local, allá por 2003.

Su biografía es la más extensa de las que se difunden por todos los medios, por encima del resto de los precandidatos. En ella se da cuenta, de manera significativa, de su ‘linaje’ político: “Su padre, Gilberto Enrique Peña del Mazo, era pariente de Alfredo del Mazo González, y su madre, María del Perpetuo Socorro Ofelia Nieto Sánchez, era hija de Constantino Enrique Nieto Montiel, familiar de Arturo Montiel Rojas”, dice un texto que se difunde por internet.

Licenciado en derecho por la Universidad Panamericana (vinculada a la congregación católica del Opus Dei) y con una maestría en administración de empresas en el Tec de Monterrey, Peña Nieto inició sus actividades políticas a principios de los 90, tras haberse afiliado al PRI en 1984. Trabajó en el sector popular del PRI (CNOP), luego fue tesorero del Comité de Financiamiento del Comité Directivo Estatal del tricolor en la campaña de Emilio Chuayffet, hasta llegar a ser —en 1999— subcoordinador financiero de la campaña de Arturo Montiel.

A pesar de su juventud, es un político que aprende muy rápido, al grado de que para 2003 fue nominado candidato a diputado local por el Distrito 13 con cabecera en Atlacomulco, lugar donde nació el 20 de julio de 1966. Entre septiembre de 2003 y septiembre de 2004 fue coordinador del grupo parlamentario del PRI en el Congreso mexiquense, presidiendo la Junta de Coordinación Política. Se le empezó a conocer como pieza importante del grupo político de Los Golden Boys, integrado por una nueva generación de priistas entre los que figuraban Luis Enrique Miranda Nava, Carlos Iriarte Mercado (ex director de Seguridad Pública del Edomex y hoy subsecretario de Gobierno), Miguel Sámano Peralta (secretario particular de Montiel). Luis Videgaray y Ernesto Nemer, que se convertirían en “cercanísimos” a Peña Nieto. Hombre hábil en la conducción del poder, logró de manera impecable la nominación de su sucesor a la gubernatura del estado al conseguir que todos los precandidatos cerraran filas en torno del ex alcalde de Ecatepec, Eruviel Ávila Villegas.

Lo que antes criticaban sus detractores: “Poco olfato político, ignorancia del poder, falta de oficio, hechura de los medios”, hoy se convierten en sus principales atributos de cara al futuro cercano. Sus objetivos están orientados en regresar al PRI a Los Pinos, como lo escribiera hace unos días en una colaboración periodística: “Después de haber perdido dos elecciones presidenciales consecutivas y de que varias voces anunciaran su desaparición, el PRI, a tan sólo 49 semanas de las elecciones de 2012, de acuerdo con las encuestas y en la opinión de diversos analistas nacionales e internacionales, cuenta en este momento con el apoyo mayoritario de los mexicanos para lograr, después de 12 años, la alternancia en el Poder Ejecutivo federal”.

De tal magnitud es el reto.

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