Prefiero tomar el riesgo de equivocarme
Las bajas de los últimos días pienso es una sobre reacción de los mercados. No pierdo de vista que la tendencia general es bajista.
Ayer hablé en la tarde con uno de mis operadores y después de identificarme me respondió: ¿Cómo estás? Mi respuesta automática fue: “bien” y que casi de inmediato corregí, con: “bueno en realidad como todos los que operamos en los mercados financieros”; es decir, atarantado, enojado, preocupado, sin una respuesta “mágica” en la mano y con todo y eso no me siento del todo extraño. Me refiero a que no es la primera vez y probablemente no será la última que me veo envuelto en una baja de los mercados como hemos visto en esta semana.
En la Consejería escribí acerca de lo horrible que es estar en medio de una baja y saber que muchas de mis posiciones muestran números negativos, es decir estoy perdiendo dinero. El mío y el de mis clientes. Sé que en momentos como el actual se suele apelar al dicho de: “… mientras no venda yo no pierdo”, lo que siempre me ha parecido un error y pienso que se usa para no enfrentar la pérdida y el error evidente que se ha cometido. Creo que si el precio de mercado es inferior al de compra, pues uno está perdiendo de hecho. Vender o no tiene por diferencia que la pérdida incurrida se puede mantener “en libros” o bien trasladarle al terreno de la realidad cotidiana, aceptar el error y materializar en flujo de efectivo lo que nos ha ocurrido.
En ninguno de los dos casos es agradable. En el primero —cuando uno persiste en no vender— porque casi no hay momento del día en que no se piense en ello, en lo que estoy perdiendo y que secretamente admitimos como irrecuperable, en lapsos de los que considero como humanamente soportables. En el segundo, cuando uno vende y hace real la pérdida, asume que recuperarse del todo tomará un largo tiempo.
Claro que se puede recurrir al conocido dicho de: “los precios en la Bolsa siempre se recuperan, así que yo me espero; tengo tiempo (ignoro si capital) para ello. Lo cierto es que es una cuestión más bien de tipo mecánico y contable dónde quiere uno reflejar los resultados de la operación, pero si los precios del mercado son más altos que los de la compra, usted está ganando dinero y viceversa. A las cosas hay que llamarlas por su nombre y asumir las consecuencias de los actos que se han realizado en el pasado, que por lo general siempre son atribuibles a nuestra decisión, aun si uno dice: lo que pasa es que dejé en manos de un tercero la responsabilidad de la operación (en algunos casos soy uno de esos “terceros”). Sí, pero usted tomó la decisión de ello.
Y uno se siente responsable —y un tanto estúpido— por no haber actuado a tiempo y en la manera correcta. Pero eso es lo que pasa en los mercados que, como usted sabe, son operados por nosotros los humanos. Y ahora hay que ver qué se puede hacer. Ayer escribí sobre la necesidad de tener, sin perder de vista la estrategia, una disciplina táctica de operación. Sé que hay que tener siempre presente una dosis de prudencia, pero que hay momentos en donde vale la pena tomar algo más del riesgo que la política operativa que uno haya decidido tener, ya sea en lo personal o como parte de un grupo de trabajo.
En el caso concreto de ahora, creo que los mercados ya decidieron desde hace tiempo que operan en una tendencia bajista, lo que he compartido varias veces con usted, amigo lector. Pero en los últimos días ésta se ha acelerado, lo que me hace pensar que están sobrerreaccionado a los hechos; pero así es como funciona el miedo en los humanos. Y por más que me disguste el asunto y me quite el sueño, trato de no verme envuelto en tal condición, para tratar de hacer una decisión para aprovechar la circunstancia.
Pienso que cuando se presentan pérdidas cuantiosas, la forma de “nivelar la balanza” para tener una mejor base de operación es asumiendo más riesgo. Sí, parece imprudente y quizá lo sea, pero quiero tener una oportunidad para meter la mano y defenderme en vez de confiar en que en el largo plazo me voy a recuperar. No va conmigo. Y en caso de error, pues asumiré mi responsabilidad y empezaré de nuevo. Así es esto. Suerte.
