La Semana Negra deja Gijón
Paco Ignacio Taibo II evalúa trasladar la sede de la Semana Negra fuera de Gijón.

Humberto Musacchio
La República de las letras
El equipo que encabeza Paco Ignacio Taibo II evalúa los ofrecimientos de varias ciudades para trasladar la sede de la Semana Negra que desde hace 24 años se celebra en Gijón, Asturias, donde la última elección de alcalde fue ganada por un candidato de ultraderecha, enemigo natural de una fiesta de las letras y la inteligencia como es la Semana Negra, que reúne cada año a un millón de personas. Otro enemigo es el rector de la Universidad de Oviedo, un cuadrúpedo que hoy, como el generalote Millán Astray en los años 30, bien podría gritar “¡Muera la inteligencia!”, pues se duda que alguna vez sus ojos se hayan posado en las páginas de un libro. Por lo pronto, en defensa de la Semana Negra, circula ya un manifiesto con las firmas de Joaquín Sabina, Rosa Montero, Luis García Montero, Carlos Salem y decenas más de escritores y otros seres pensantes que aprecian el carácter eminentemente popular de ese festival ideado para mantener en alto el ánimo de los habitantes de ese balneario del Cantábrico.
Homenaje a Jaime Labastida
En el Centro Cultural Tijuana se realizó un homenaje al poeta, ensayista, editor y hombre de prensa que es Jaime Labastida. Abrió la veleda Virgilio Muñoz, director de la institución sede y anfitrión del acto, quien habló con conocimiento de la obra del celebrado. De su poesía habló Vicente Quirarte, conocedor profundo de la producción del sinaloense; Jorge Ruiz Dueñas destacó la tarea ensayística y editorial de Labastida, en tanto que el autor de esta República se ocupó del Jaime Labastida periodista, que enriqueció las páginas de Excélsior con su agudeza crítica, su sólida formación académica y su decir exacto. Igualmente, me referí a los 18 años que se mantuvo al frente de la revista Plural, a la que Octavio Paz, su director fundador, dio por muerta con su salida. Sin embargo, Jaime, quien la tomó en 1978, fue capaz de convertirla en órgano de la inteligencia latinoamericana de izquierda y, por eso mismo, en un punto de referencia indispensable. Cerró el acto Eraclio Zepeda, miembro al igual que Labastida del legendario grupo de La Espiga Amotinada, quien, ante el regocijo del público, refirió anécdotas sabrosas y por momento entabló un diálogo con el celebrado. En fin, una noche para recordar.
Willebaldo López y el obispo
Era todavía un chamaco que asistía a un seminario de Guadalajara cuando Willebaldo López (Queréndaro, Michoacán, 1944) presenció el fervorín de un obispo de fuerte presencia y verbo elocuente, quien sabía imprimir a su gesticulación un acentuado tono dramático. Fue, dice el gran Willebaldo, como una revelación, pues ahí supo que su vocación, su vida entera, sería el teatro. Dejó los estudios sacerdotales y con apenas cien pesos que le dio su señora madre, se trasladó a la Ciudad de México para estudiar en la escuela de Arte Teatral del INBA, donde tuvo como maestros a Salvador Novo, Sergio Magaña, Seki Sano, Alejandro Jodorowsky y otros monstruos sagrados que lo enseñaron a respirar, a moverse, a hablar y a actuar. El resultado se pudo apreciar en 1967, cuando Willebaldo estrenó Los arrieros con sus burros por la hermosa capital, la primera de una larga cadena de obras exitosas y multipremiadas.
Breviario…
Murió Jan de Vos, quien nació en Bélgica dentro de la minoría flamenca. Jesuita, vino a México y lo prendaron la historia y la naturaleza chiapaneca. Nos deja varios libros que mantendrán su memoria viva. @@@ El Archivo General de la Nación, que ocupa el inmueble que fue la Penitenciaría de Lecumberri, acaba de abrir una cafetería en sus instalaciones. Para más señas se llama El Apando, nombre que se daba a las celdas de castigo y que el gran José Revueltas tomó para título de una espléndida novela. @@@ Una persona supersticiosa creerá que la Estela del Bicentenario está maldita. Ahora se denunció que el cuarzo importado para la obra es de mala calidad, pese a que se pagó por él la friolera de 60 millones de pesos. Ignoramos si lo vayan a cambiar, pero es otra piedra en un camino que no concluirá en este sexenio.