Mas allá de Mexicana

- La aerolínea quiere sobrevivir y regresar a volar, esperando sea pronto.

Ahí viene Mexicana, por lo menos es lo que se vuelve a decir, y es que todo indica que se quiere sobrevivir a esta empresa pese al costo que se elevó de forma considerable.

La realidad es que aún  no hay nada en concreto en la adquisición de la aerolínea. Hay quien asegura que será más que complejo que comience operaciones durante este primer semestre, así que en realidad se podría decir que hoy se desconoce la viabilidad para que vuelva a los aires la firma.

Pero, aunque las voces en el interior de este sector han venido diciendo que ahora sí, desde el año pasado, la realidad es que volverá a prolongarse la fecha estimada, lo cual no sólo pone en entredicho su tamaño, más pequeña que Volaris, al mando de Pedro Aspe, e Interjet, que encabeza Miguel Alemán Velasco.

Lo cual pone en disyuntiva su viabilidad, dado que su tamaño podría ser peligroso de frente a los compromisos de costos y gastos a los que deberá enfrentarse el nuevo inversionista.

Situación que todavía es riesgosa debido a que regresa cuando ya concluyó la temporada alta para este sector, se empequeñeció hasta en 40% de su anterior volumen y regresa a un mercado donde los gastos en combustible, servicios aéreos e impuestos siguen representando 70% de los costos fijos, y no se verán favorecidos.

¿Por qué entonces recuperarla si es que el costo-país puede ser más elevado? ¿Se nos olvida  que en 1968 el mexicano Crescencio Ballesteros y algunos empresarios adquieren las acciones de Mexicana que estaba en suspensión de pagos y la salvan de la bancarrota.

En 1982 pasa a manos del gobierno mexicano. En 1990 vuelve a ser vendida, adquiriéndola Grupo Falcón, aunque el gobierno mantiene 30% de la compañía.

En 1993 su eterno rival, Aeromexico, adquiere a Mexicana, pero en 1995 pasan ambas aerolíneas, por supuesto en quiebra, a manos del gobierno y se crea Cintra.

En 2005 el gobierno vende Mexicana por 165.5 millones de dólares a Grupo Posadas. Y la quiebra llegó cinco años después. Ha pasado un año y simplemente no ha podido tomar el vuelo y, en su caso, el retorno en un ambiente hostil no augura raíces sólidas.

En fin, habrá que seguir el tema de cerca y ver si es que ahora sí entra con vuelo sostenido o estamos de frente a un nuevo proceso de rescate y quiebra.

A fin de cuentas, no es desconocido para nadie que las autoridades, además de dar facilidades para que nuevas aerolíneas sobrevuelen, deben establecer condiciones que les permitan a las ya existentes poder operar en buenas condiciones. Las peticiones son sencillas; una política aeronáutica acorde a la realidad, así como una mejor regulación en la operación de las terminales aéreas y desarrollar una verdadera descentralización aérea, que permita el detonante de una red aérea nacional e interregional. ¿será mucho pedir?

Esta columna volverá a aparecer el próximo lunes 25 de abril.

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