Fuerza motriz compartida

La tecnología y la innovación son clave para la competitividad de un país.

Tabletas digitales, smartphones, pantallas 3D… Las nuevas generaciones nacieron prácticamente con esos productos en la mano y, sin embargo, a mí no deja de sorprenderme con qué velocidad el hombre desarrolla nuevas tecnologías, inventa nuevos productos.

La tecnología y la innovación son clave para la competitividad de un país. Por eso, no es de sorprender que desde el surgimiento de la Silicon Valley en los años setenta, se hayan multiplicado los centros tecnológicos en todo el mundo.

En noviembre pasado, el primer ministro de mi país, David Cameron, anunció su ambición para que la parte Este de Londres se convierta en una ciudad tecnológica  de vanguardia que podría rivalizar con la Silicon Valley: Tech City. Multinacionales como Vodafone, Google, Facebook, Intel and McKinsey & Co se han comprometido en invertir en Tech City.

No se trata sólo de atraer inversiones y volverse más competitivo sino también transformar la parte Este de Londres. Tech City está ubicado alrededor del Parque Olímpico Queen Elizabeth, y fue pensado como parte del legado de las Olimpiadas. Cuando terminen los juegos, esta parte de Londres se convertirá  en un centro de alta tecnología.

Ayer, precisamente se celebraron los 500 días hacia la inauguración de los Juegos Paralímpicos de Londres. En el caso de los paralímpicos, deporte y tecnología están estrechamente vinculados. En muchos casos, el atleta requiere tecnología muy avanzada y algunas empresas se han destacado por sus innovaciones en este sector. Es el caso de Blatchford, empresa británica especializada en la fabricación de prótesis, que ganó el “Queen’s Award” por Innovación en 2010, por ejemplo.

Esta ambición que tiene  mi país la tiene también México. El mes pasado, los gobiernos del Reino Unido, del Estado de México y el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial en Toluca anunciaron la creación de un Centro de Investigación de Manufactura Avanzada con la idea de crear vínculos con las empresas para el desarrollo de nuevos materiales para sectores como el aeronáutico y automotriz. Esperemos que sea el primero de una serie de acuerdos de este tipo: acuerdos que unen la creatividad de las mejores mentes con el impulso de los empresarios británicos y mexicanos.

Otro ejemplo es el proyecto Biometrópolis.  Se trata de un centro de investigación de alto nivel en medicina, ubicado en el sur de la Ciudad de México. Con una infraestructura vanguardista desarrollada por la firma británica Foster and Partners, Biometrópolis colocará a la medicina mexicana en el más alto nivel internacional, y detonará una nueva base económica de alta tecnología en la Ciudad de México.

Einstein dijo: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. México y el Reino Unido comparten esta voluntad de ser países donde el desarrollo de nuevas tecnologías y la innovación sean la piedra angular de su desarrollo económico.

Hoy inician las celebraciones de Semana Santa, fiesta fundamental para la comunidad cristiana en todo el mundo, pero también sinónimo de reuniones y encuentros familiares. Creo que es una buena oportunidad para reflexionar sobre el papel de la tecnología en nuestras vidas. Al facilitar la vida cotidiana y mejorar las comunicaciones, la tecnología nos ayuda a alcanzar prosperidad. ¡Les deseo a todos que disfruten este momento familiar!

Espero sus comentarios en:         londoneye@fco.gov.uk

 

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