De los más grandes…

A Leonard se le reconoce un gran carisma y cariño de los aficionados.

Resulta por demás curioso observar que un 12 de abril fallecieron dos de los más grandes pugilistas de todos los tiempos como Joe Louis (Joseph Louis Barrow) y Sugar Ray Leonard (Walker Smith Jr.). Por supuesto, fueron años distintos, pero no muchos, pues en 1981 se adelantó el llamado Bombardero Café y en 1989 le tocó al Sugar.

Historias atadas y dignas de muchos guiones cinematográficos que hicieron que las hazañas deportivas de estos personajes se tornaran en súper leyendas del deporte estadunidense y de verdad que ambos  tuvieron matices suficientes para llenar de encanto toda una época.

Joe Louis nació entre una familia de piscadores de algodón, huérfano desde los cuatro años. Luego de varios oficios, como repartidor de hielo y ebanista, aprende las artes del pugilismo y debuta a los 20 años. Su tipo de boxeo convence de inmediato, golpeador contundente y personalidad introvertida dan la imagen que al público le gusta. Su primera derrota fue contra el alemán Max Schmeling en un atiborrado  estadio de los Yanquis de Nueva York, Schmeling lo noqueó en 12 rounds. La fecha: 19 de junio de 1936. Fue su última derrota en más de 12 años, porque se vengó del que posteriormente fuera su gran amigo en 1938, en la antesala de la Segunda Guerra Mundial, noqueándole en un solo episodio y conservando la corona mundial de la Asociación Nacional de Boxeo.

 Los pésimos manejos de las cantidades que ganó combatiendo le fueron confiscados por el gobierno de su país dejándole en la ruina. Trabajó en Las Vegas Nevada, y después, ya enfermo, su anterior fama quedó para la mayoría en el olvido, no así para Ronald Reagan que ordenó que se le sepultara en el Cementerio Nacional de Arlington y de su amigo eterno Max Schemeling, que pagó los gastos de sus operaciones.

Sugar Ray Leonard, de forma similar, provino de una familia de agricultores en Georgia y luego se trasladó con su familia a Detroit, donde quedaron truncos sus esfuerzos por realizar una carrera universitaria. Sus padres se separan y no le queda más que buscar opciones para subsistir y la mejor para el fue el pugilismo profesional. Su formidable calidad le llevan a conseguir una cantidad impresionante de victorias y de reconocimiento del público, como uno de los mejores que jamás pisaron un encordado en las categorías welter y mediano. La calidad de su rivales mide con exactitud esas proezas como  contra Bobo Olson o Gene Fullmer (al que enfrentó hasta en cuatro ocasiones) y  Joey Giardello. Se le han contabilizado hasta 200 combates profesionales y un gran carisma que le produjo una enorme cantidad de fanáticos. Su personalidad y boxeo le permitieron ganar amplio reconocimientos al grado de que muchos le consideran el mejor boxeador de la historia.

Dos personalidades distintas, pero la calidad indiscutible los colocó a ambos en el Salón Internacional de la Fama de Canastota Nueva York, y puntos de referencia para cualquier crónica de boxeo que desee llevar clase.

Ayer fue 12 de abril, y un día así el pugilismo profesional perdió a dos de sus mejores cartas de la historia….

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