Confesiones sexuales II

A los 14, me diagnosticaron androidismo.Androidismo: es la excitación con muñecos/as o robots con aspecto humano. No, ¡no estoy loco! A lo del robot nunca le entré por una sencilla razón: ¡Nunca supe qué lubricante me tenía que poner! Unas personas me decían que ...

A los 14, me diagnosticaron androidismo.

Androidismo: es la excitación con muñecos/as o robots con aspecto humano.

No, ¡no estoy loco! A lo del robot nunca le entré por una sencilla razón: ¡Nunca supe qué lubricante me tenía que poner!

Unas personas me decían que Roshfrans y otras se inclinaban más por Quaker State. Ya ves que cuando se trata de androidismo nunca te puedes poner de acuerdo.

Entonces, ante la duda, ¡me aficioné a las muñecas! Y no, no es algo de lo que me sienta orgulloso, de hecho por culpa de las muñecas inflables, me cuesta mucho trabajo tener una relación con una mujer; si su boca no la tiene en forma de: “O”.

Ya empezaste a leerme raro otra vez, ¿verdad? Léeme raro si te digo que la única manera de acabar con mi anorgasmia es experimentando la dendrofilia.

La anorgasmia es la inhibición recurrente y persistente del orgasmo y la dendrofilia es la excitación que sólo se produce al frotarse contra los árboles.

Anorgasmia sí tengo, lo acepto (prefiero esta filia que ser eyaculador precoz), pero fue un error que me diagnosticaran con dendrofilia. Una cosa es abrazar a un árbol para cargarte de su energía y otra muy diferente es que me guste frotar mis genitales en los troncos de los sauces llorones y de los cerezos para poder conseguir un orgasmo. No necesito andarme entre las ramas para esconder mi anorgasmia porque ésta disfunción sexual es tratable y en 95 % de los casos también es curable.

Su tratamiento va encaminado a eliminar las actitudes negativas y los prejuicios en torno a la sexualidad en general y al orgasmo en particular.

¿Sabes qué nunca he practicado y me muero de ganas? ¡Asfixiofilia!  O estrangulación erótica, que es el estímulo de estrangular, asfixiar o ahogar a la pareja durante el acto sexual, pero: con su consentimiento y sin llegar a matarla… No lo olvides, el estímulo es estrangular a tu pareja sin llegar a matarla y lo de “sin llegar a matarla” es muy importante, porque si lo haces, entonces estarías practicando otra filia: la necrofilia. Es decir; sexo con un muerto y para que veas, a eso sí, yo jamás le voy a entrar. ¡Qué asco!

¿Quién se puede concentrar con tan mal olor y no sólo eso, a estas alturas de mi vida; cuando doy sexo oral, me gusta que me correspondan de la misma manera y no es por ofender, pero los muertos, ya no están para esos trotes.

El sexo oral debe ser reciproco… ¡siempre! Así es que ya lo sabes: cuando practiques la asfixiofilia es muy importante no matar a tu pareja. Asfíxiala, sí,  pero con moderación.

Hay algo que yo simplemente no puedo hacer porque “me gana” la risa cada vez que lo he intentado. No puedo hablar sucio durante el acto sexual. Siento que estoy dando una clase privada de aerobics.

Eso, con fuerza, así, así, de lado a lado, aprieta las nalgas, separa las piernas y muévete… lento, lento… ahora más rápido, más rápido. ¡Acuérdate que si no te duele quiere decir que no lo estás haciendo bien! Ahí, eso, quédate en esa posición hasta que te diga que la cambies…

La zoofilia me parece repugnante, pero si yo fuera zoofilico, creo que la “tocada” sería con una yegua. Tienes sexo y al mismo tiempo te llevan a tu casa.

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