Congreso por la paz en Dublín

Se acordarán medidas y estrategias para hacer frente a la amenaza del militarismo y el dominio hegemónico.

Del 15 al 17 de este mes, en Dublín, Irlanda, se llevará a cabo el III Congreso Internacional de la Red No a la Guerra-No a la OTAN, cuyas actividades se extienden ya por todo el mundo y tienen un impacto especial en América Latina.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que coordina la agresión militar contra Libia, no es el proveedor de seguridad internacional que proclaman sus propagandistas; tampoco, un socio confiable de la ONU, a la que ha eclipsado y mutilado, ni de ninguna otra organización internacional o regional. Mucho menos desempeña el papel de base de una “alianza de las democracias”.

La OTAN es un pacto ofensivo, sin ley y asesino, que se reserva de forma unilateral el derecho de reeditar a escala mundial su agresión armada en los Balcanes y en el sur de Asia. Es una amenaza para la humanidad; y América Latina la tiene a su lado: los tres mil kilómetros de frontera entre México y Estados Unidos, son la frontera con la OTAN.

La creciente presencia militar de Washington en América Latina, sigue la pauta estratégica de la globalización de la OTAN, única alianza militar trasnacional, que pretende desplazar a la ONU como el principal foro global y la más importante organización supranacional.

Por ello es muy importante para nosotros, los latinoamericanos, lo que discutirá la Red No a la Guerra-No a la OTAN, en las instalaciones del Instituto de Irlanda. América Latina estará representada por el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI), con sede en la Ciudad de México, que forma parte del Comité Coordinador Internacional (CCI) de la Red.

En la agenda del Congreso se incluyen temas y perspectivas que abarcan diversos puntos de interés; por ejemplo, el feminismo y la OTAN. Las mujeres vienen desempeñando un papel fundamental en las actividades para frenar la expansión global de la OTAN y luchar sin descanso por su desaparición.

Dentro de las cuestiones específicas que se abordarán en Dublín se encuentra, precisamente, la creciente presencia de la OTAN en el sur y particularmente en los países latinoamericanos. Como presidente del CLAEI, el autor de esta columna presentará un documental, de 35 minutos de duración, titulado Militarismo y armas nucleares, amenaza global, que incluye entrevistas y una exhaustiva investigación de un año de duración.

En el documental, planteamos que América Latina y el Caribe constituyen una región de paz. Las bases militares extranjeras ponen en peligro la paz y atentan contra la estabilidad, la democracia, los derechos humanos y los procesos de integración regional.

Por ello, deben ser prohibidas, eliminadas definitivamente, por medio de un tratado latinoamericano, cuya vigencia abarque a todo el continente, para que también en el norte lo respeten; y que sea equivalente al Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, conocido como Tratado de Tlatelolco, que liberó a los latinoamericanos de la amenaza nuclear, aunque ésta subsista al norte del río Bravo.

Está en marcha una gran movilización latinoamericana y caribeña, para construir ese nuevo Tlatelolco. Los pueblos, la sociedad civil exigen ser escuchados. El Parlamento Latinoamericano (Parlatino), puede ser el conducto idóneo para encauzar la propuesta y ha reaccionado positivamente en una primera etapa.

Las bases militares extranjeras en América Latina están vinculadas con la globalización de la OTAN como un ejército supranacional al servicio de los intereses hegemónicos de Estados Unidos y sus aliados de Europa Occidental. Y no se trata solamente de las bases estadunidenses, por ejemplo las que existen en Colombia, Honduras, Paraguay y otros países; sino también de la llamada Fortaleza Malvinas, establecida por el Reino Unido en un territorio arrebatado a la República Argentina.

Para los latinoamericanos, es muy importante el Congreso en Dublín, pues se acordarán medidas y estrategias para hacer frente a la amenaza del militarismo, la desestabilización y el dominio hegemónico.

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