Más petróleo, ¿bueno o malo?

Un nuevo yacimiento

Ayer escuché por la mañana, en mi trayecto a las instalaciones de Imagen para participar en la primera emisión de Imagen Informativa, la noticia de una nueva zona de explotación petrolera en el estado de Tabasco. Después pude consultar en estas páginas (en la versión on line de Excélsior, por supuesto) la noticia para verificar los datos del descubrimiento. En el resumen: el potencial de explotación en principio es de tres mil 700 barriles al día (bpd) y de ocho millones de pies cúbicos de gas natural diarios. Para tener algún punto de referencia, la producción mexicana total es de alrededor de 2.5 millones de barriles (mbd) al día de los que exportamos digamos que alrededor de 1.3 mbd. Por las cifras queda claro que no es “el descubrimiento” que cambie el destino del país.

En la misma línea —la del petróleo— resulta que ayer el precio del crudo rebasó los 120 dólares por barril (dpb), nivel en el que no estaba desde mediados de 2008 y esto fue debido a una huelga que estalló en Gabón, país africano que produce alrededor de 240 mil bpd, a cargo de empresas como Total y Shell. El motivo de la huelga es el número de extranjeros que trabajan en la industria y que según se lee, no tendrían qué ser más de 10% y los puestos ejecutivos no podrían ser ocupados más que por ciudadanos gaboneses. El acuerdo entre el sindicato petrolero y el gobierno de aquel país no ha sido cumplido.

Claro que, lo que ocurre en Gabón se ve potenciado por los acontecimientos de Oriente Medio y en particular por lo que ahora ocurre en Libia que no acaba de definirse. En todos los casos (Gabón, Libia y Oriente Medio) la solución no tiene un escenario de definición más o menos establecido, al menos no por el momento, de tal suerte que la sensibilidad del mercado por la situación actual, tiende a dar más peso a los eventos que afectan negativamente a la oferta, que a los que eventualmente pueden suponer un aumento en la demanda, como fueron los datos del crecimiento del empleo en Estados Unidos, sobre los que escribí en la Consejería que se publicó ayer.

Así las cosas, cuando concluí mi intervención en el noticiario de ayer (en mi sección que se llama Futuro Financiero) me atreví a decir que no estaba seguro si la noticia del descubrimiento del yacimiento petrolero en Tabasco era buena o mala, cosa que hizo reflexionar a mi compañero Pedro Ferriz de Con. La razón de lo anterior, además del contexto que todos conocemos, es que use para mi comentario radiofónico la idea que esbocé en este espacio la semana pasada alrededor de los discursos del presidente Barack Obama y que concluía en que la era del petróleo está en su etapa final. Y me preocupa que cuando ocurre algo como este descubrimiento en Tabasco se quiera vender como algo esperanzador.

Y creo que no lo es. En primer lugar por los datos que las fuentes gubernamentales ofrecen sobre el asunto; en segundo, por el contexto en el que esto ocurre y que todos conocemos razonablemente y sobre el que ya he expresado mi pensar. Además, porque me parece que seguir dependiendo del petróleo para tener estabilidad fiscal y recursos para financiar el crecimiento es una mala idea, porque facilita el no tener que tomar una postura definitiva respecto de nuestros eternos problemas de insuficiencia fiscal.

Quizá en el extremo, uno toma decisiones más objetivas y resolutorias. Mientras se tiene una zona de “confort” es difícil hacerlo. Por eso es que digo que descubrir una fuente de petróleo nueva y de las dimensiones descritas, puede ofrecerse como una buena noticia, pero no serlo en realidad, de cara al futuro. Y no estoy pensando en el largo plazo; pienso más bien en el corto. Suerte.

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