El error amarillo de marzo

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El mes pasado nos encontramos con la novedad de que más de 60 mil capitalinos recibieron en sus hogares boletas por el cobro del servicio de agua, por la cantidad de mil 369 pesos, cuando venían pagando en promedio 200 pesos.

Este “error”, como lo llamó la gente del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), desafortunadamente se presentó en miles de hogares de la urbe, pero no en la zona donde vive el jefe de Gobierno, el director del SACM o algún funcionario importante de la administración central capitalina.

Este error es el resultado de la combinación de diferentes factores.

El primero de ellos, en diciembre de 2009, cuando la bancada perredista en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aplicó irreflexivamente su mayoría parlamentaria y aprobó un esquema de clasificación de manzanas para el cobro de la tarifa de agua, en el cual se dividió a las manzanas de la ciudad en cuatro clases: popular, baja, media y alta, con lo que se esperaba tener cuatro tarifas bien diferenciadas para el cobro del agua.

En la realidad, por el manoseo con criterios electorales que hizo esta fracción parlamentaria, quedó en un sistema de dos tarifas, en lugar de las cuatro que se habían planteado originalmente.

El segundo factor, aunado a lo antes expuesto, fue que el SACM modificó unilateralmente la forma en la que venía calculando el consumo de agua en los hogares que no cuentan con medidor.

En dichos hogares la ley dice que el servicio de agua debe cobrarse con base en su consumo histórico o, en su defecto, por un valor promediado. Fue en este último rubro donde el SACM cambió las tablas para calcular dicho promedio, incrementándose con ello el cobro.

El último factor: desde hace más de 15 años existe una concesión a favor de cuatro empresas: TECSA, SAPSA, IACMEX y AMSA para la facturación de los cobros por el servicio de agua e instalación de medidores.

Esas empresas han demostrado no tener la más mínima capacidad de atender a los usuarios, ya que en los últimos días no pudieron dar respuesta cabal a las miles de quejas de ciudadanos inconformes con su recibo. Por fortuna, dicha concesión se acaba en julio próximo.

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