La procuradora
El momento de su designación no pudo ser mejor. Marisela Morales tiene enfrente a un país ávido de esperanza y tranquilidad, que ha librado y sigue librando batallas contra la corrupción y el abuso de confianza.

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Es oficial. Marisela Morales Ibáñez se convierte en la primera mujer encargada de la impartición de justicia de nuestro país. Su ratificación la pone al frente de la Procuraduría General de la República y obedece a la propuesta hecha por el presidente Felipe Calderón, tras la salida de Arturo Chávez Chávez. Su nombre ya pasa a la historia, porque a lo largo del México contemporáneo jamás una mujer había estado al frente de la justicia mexicana.
Y vaya que hemos visto a varias ocupar cargos en gubernaturas, en el Congreso, como presidentas municipales. Lugares que han costado mucho trabajo conseguir y sostenerse en ellos..., pero nunca antes se había tenido una procuradora, a una mujer operando en el primer círculo público del gabinete del Presidente. Y, por supuesto, esto es de algún modo consecuencia de la labor conjunta que a lo largo de los años las mujeres de nuestro país han realizado.
Si bien, la designación de la maestra Marisela Morales es un logro que nos emociona tan sólo por el tema de género, si hablamos de historia contemporánea del mundo, nos viene a la mente Janet Reno, quien ocupó el equivalente al cargo en los años de Bill Clinton, mas lo cierto es que hay una larga lista de méritos que la hacen hoy ser la procuradora del país.
Abogada por la UNAM, defensora pública y Ministerio Público en la PGJDF, coordinadora general de la Fiscalía Especializada para Delitos Electorales. Llegó a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, la SIEDO, en 2008, tras la renuncia de Noé Ramírez Mandujano, señalado como parte de una red de corrupción descubierta en el interior de esa dependencia federal. Justamente hoy se cumple un mes del premio que recibió de manos de Hillary Clinton y Michelle Obama y que la definió como “campeona de la protección de los derechos humanos de la mujer y los niños”, la palmadita, dicen, que la acabó de señalar como la futura procuradora.
Y es que Morales Ibáñez no llega en un momento fácil. Arturo Chávez dejó la PGR con un sabor mucho más amargo que dulce. Desde su llegada a la Procuraduría mantuvo la duda de si merecía o no estar en tal cargo. Los antecedentes que traía no hacían pensar distinto. Marisela llega a la Procuraduría con antecedentes totalmente opuestos.
El momento de su designación no pudo ser mejor. Marisela Morales tiene enfrente a un país ávido de esperanza y tranquilidad, que ha librado y sigue librando batallas contra la corrupción y el abuso de confianza, un país que se ha tenido que enfrentar con un clima de violencia jamás alcanzado. Pero la nueva procuradora le inyecta credibilidad al gabinete, especialmente el que concierne a la impartición de justicia, y acerca a las mujeres al círculo inmediato del Presidente que, aunque no ha estado aislado de ellas, la procuradora se convierte en la primera mujer sentada en la mesa de funcionarios más cercanos a la Presidencia...