Los desafueros de una casi procuradora

La bancada del PRD ya adelantó que no votará por Marisela Morales, por su cercanía con Carlos Vega Memije.

Humberto Musacchio

Humberto Musacchio

La República de las letras

El nombramiento de procurador general de la República se hace a propuesta del jefe del Ejecutivo, pero requiere la aprobación del Senado. De modo que al cesar a Arturo Chávez Chávez, Felipe Calderón presentó a Marisela Morales Ibáñez para sucederlo y todo indica que contará con los votos del PAN y del PRI, partidos que refrendarán de este modo la santa hermandad que han desplegado en los dos sexenios albiazules.

La bancada del PRD ya adelantó que no votará por ella, pues fue una cercanísima colaboradora del ex subprocurador Carlos Vega Memije, el torvo individuo que en el sexenio de Fox manejó directamente lo referente al desafuero de Andrés Manuel López Obrador, primero de una cadena de golpes al juego democrático que mantiene al país dividido.

De ser elegida, lo que parece un hecho, la señora Morales tendrá ocasión de brillar, pues habrá de contrastarse su actuación con la densa grisura de su antecesor, al que se impuso como procurador de la República pese a que dudosamente tenía calificación para ser policía de crucero. Pero así han sido las cosas en este sexenio y los resultados están a la vista, especialmente en el rubro de seguridad.

No es un hecho menor el que la señora Morales haya sido premiada en Washington con el nombramiento de Mujer con Valor 2011, distinción que le entregaron  personalmente la señora Obama y Hillary Clinton. Se dirá que nada tiene que ver lo anterior con su travesía al principal puesto de la PGR, pero no se requiere mucho seso para entender que el premio aquel fue el espaldarazo de Washington a doña Marisela, una recomendación que panistas y priistas no podían pasar por alto.

Recomendada del gobierno de Estados Unidos, al parecer nada impedirá que se convierta en procuradora general de la República, pero conviene recordar otros antecedentes. Por ejemplo, que fue ella, como cabeza de la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada) la que tuvo en sus manos el michoacanazo, operación que en los días previos a las elecciones de 2009 hizo detener a una treintena de alcaldes y otros funcionarios de Michoacán, supuestamente ligados al narcotráfico, lo que en el curso de los meses siguientes se demostró que era una grosera impostura, una mentira fraguada para debilitar al PRD y abrirle paso al Partido Acción Nacional, pues salvo el alcalde de Múgica, todos los detenidos tuvieron que ser puestos en libertad por falta de pruebas.

Para hacer más tragable su aprobación en el Senado, se destaca que, en la carrera por la titularidad de la PGR, Morales Ibáñez dejó fuera a Miguel Ángel Yunes Linares, al que los priistas no habrían dejado pasar, y a Juan Miguel Alcántara Soria, quien en la Procuraduría de Guanajuato destacó como un tenaz fabricante de culpables, lo que llevó a la cárcel, con cargos inventados, a un joven escritor al que en segunda instancia liberó un tribunal colegiado que desechó todas —sí, todas— las supuestas pruebas que habían presentado los subordinados de Alcántara Soria.

En cualquier caso, será lamentable que el Senado consagre a la señora Morales como procuradora de la República, pues su hoja de servicios está manchada políticamente y hoy resulta apadrinada por el gobierno de Estados Unidos. Pero es explicable: PRI y PAN renuevan sus votos de fidelidad, pues a toda costa querrán detener a quien sea candidato del PRD el año próximo. Ya saben quién se encargará de eso, aunque avance la descomposición política…

Y luego nos preguntamos por qué el país está como está.

        *Periodista y autor de Milenios de México

            hum_mus@hotmail.com

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