Nombramiento en momentos difíciles
La designación de Marisela Morales para ser la nueva procuradora general, se sustenta en el reconocimiento a su trayectoria y valentía, pero no todos los temas en los que se ha visto involucrada han causado beneplácito a la clase política.
Sin lugar a dudas, el momento en que Marisela Morales Ibáñez sea nombrada procuradora general de la República es uno de los más difíciles del sexenio. En primer lugar, porque es prácticamente el final de los seis años y, al dar inicio de forma anticipada, a las campañas presidenciales para 2012, prácticamente todo el ejercicio del poder público se ve afectado por la politización de cualquiera tema.
En segundo lugar, diversas encuestas manifiestan una disminución en la aceptación y el apoyo a la política del gobierno federal de combate al crimen organizado, por el impacto de la violencia y el daño colateral que ha producido.
En tercer lugar, si bien es cierto que hay un altísimo porcentaje de ciudadanos de acuerdo con la participación del Ejército Mexicano y de la Marina en esta estrategia, también lo es que diversas organizaciones de derechos humanos, a nivel nacional y al internacional, han llamado la atención sobre el tema, para garantizar que los ciudadanos sean protegidos de cualquier abuso en los operativos o durante las tareas cotidianas de vigilancia y retenes que se establecen en diversos puntos del país.
En cuarto lugar, el nombramiento de la nueva procuradora general se sustenta en el reconocimiento a su trayectoria y valentía, pero no todos los temas en los que se ha visto involucrada han causado beneplácito a toda la clase política. Ella estuvo a cargo de la integración del expediente del llamado michoacanazo y, a partir de ese trabajo, se detuvo y exhibió públicamente a decenas de funcionarios del estado de Michoacán, por supuestos vínculos con el cartel de La Familia, pero finalmente todos fueron liberados.
Antes, por su cercanía con el que fue procurador general, Rafael Macedo de la Concha, Morales Ibáñez participó en la integración del expediente penal que derivó en el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal.
En quinto lugar, Marisela Morales Ibáñez fue galardonada, el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo de 2011) nada más ni nada menos que por Estados Unidos, con el Premio Internacional a las Mujeres de Valentía 2011, como reconocimiento a su liderazgo y fortaleza en la lucha contra el narcotráfico.
Para las mujeres mexicanas lo anterior es signo de distinción y reconocimiento (máxime cuando estuvieron Michelle Obama y Hillary Clinton), sin embargo, desde la esfera del ejercicio público y las relaciones internacionales, este merecido reconocimiento se otorga en los momentos más difíciles de las relaciones entre Estados Unidos y México por las filtraciones de WikiLeaks, respecto a la opinión del trabajo de combate a la inseguridad, el descubrimiento del operativo Rápido y Furioso y la salida del embajador Carlos Pascual.
No obstante estas reflexiones y los momentos tan difíciles en los que se propone este nombramiento, es de reconocer que el presidente Felipe Calderón ha decidido dar su respaldo a una mujer y que, con ello, genera el empoderamiento de las mujeres. En este contexto, seguramente el Senado de la República avalará y ratificará a la nueva procuradora de Justicia.
Por otra parte, aun con los riesgos que conlleva la alta expectativa de reordenar el camino de la procuración de justicia en nuestro país y lo acotado de los tiempos para hacerlo con eficacia y eficiencia, el nombramiento de una mujer por primera vez en este cargo brinda la oportunidad de hacer cambios radicales, no sólo en la forma de ejercer el poder, sino en la transformación de las normas y las instituciones porque, en Marisela Morales Ibáñez se combina la experiencia y el conocimiento que ello brinda para aplicar políticas públicas pero, sobre todo, la asertividad que eso conlleva. No se harán experimentos, seguramente se van a realizar acciones coordinadas con la Secretaría de Seguridad Pública, el Ejército y la Marina, de forma inmediata, ya que para todos es conocido que ya existía un trabajo conjunto, aunque desde otros niveles de coordinación.
El tiempo nos dirá sí esta política de reconocimiento a la trayectoria y al trabajo es mejor decisión para los nombramientos del gabinete presidencial con el objetivo de darles mejores resultados a los ciudadanos.
*Maestra en derecho constitucional por la UNAM
