Cuba va

Fidel Castro no se presentó como candidato a la Primera Secretaría del Partido Comunista Cubano.

Durante muchas décadas, la frase “Cuba va” movilizaba lo mejor de la inteligencia y el sentimiento latinoamericano. Sentimientos como honor, dignidad, libertad y resistencia se combinaban con fuertes elementos emocionales, políticos e ideológicos en buena parte de las sociedades del continente. El desgaste, la cada vez más férrea represión de las disidencias, el impacto cada vez mayor del irracional bloqueo sumado a la orfandad de la isla a la muerte de la Unión Soviética, fueron desvaneciendo el sueño para dejar lugar a una pesadilla de la que no muchos se atreven a hablar. Otros lo hacen moderando la crítica por la nostalgia o por no parecer reaccionarios y a los que otros tantos critican con ligereza y con más hígado que cerebro.

El día 19 de abril parece que surgió una luz de esperanza en la transformación de una Cuba que parece transida en el tiempo y en la política. Fidel Castro no se presentó como candidato a la Primera Secretaría del Partido Comunista Cubano. Muchos dirán que eso no es noticia, que ya Raúl se ha tomado las cartas en la mano y que no parece tener más tacto que su hermano mayor. Muchos querrán ver un gatopardismo que, a la larga, desemboque en la anhelada invasión estadunidense o en una ilusoria nueva revolución.

Cuba es un pueblo al que debemos reconocer una dignidad y un honor a toda prueba. Podemos decir muchas cosas de ellos, pero siempre tendremos que reconocer que han dado cátedra de resistencia y voluntad, no desde aquel legendario 26 de julio, sino desde cuando Martí se levantó contra la España imperial. Cuba no necesita una salida violenta, es un país depauperado como pocos en la región, un país sometido a múltiples tensiones y que, sin embargo, va.

En 2007, Gonzalo Celorio publicó Tres lindas cubanas, donde hizo el retrato más humano y sentido de cuantos se han escrito sobre la isla. De entre todo cuanto nos deja su lectura, se encuentra una línea de continuidad que nos hace sentir una Cuba viva, con esperanza y con fuerza para diseñar su futuro que no será, seguramente, la del marxismo tradicional, pero tampoco la de una nueva colonia de Estados Unidos. La novela fue presentada en Guadalajara en enero de aquel año. Esa vez, Eduardo Casar dijo una frase inolvidable que muchas novelas quisieran para sí: “Es un texto que no quiere ser absuelto por la historia”. Y es verdad, Cuba no quiere ser absuelta por la historia ni por la política, no quiere presentarse frente a ningún tribunal ideológico ni económico. Eso no es honesto para ningún pueblo. Cuba necesita la oportunidad de reconstruir su futuro.

Si Fidel no se ha presentado como candidato a la Primera Secretaría, entonces debemos entender que la realidad se está imponiendo y que pronto, tal vez muy pronto, podamos presenciar el renacer de una nación a la que muchos queremos y que es indispensable para una América Latina completa.

Al leer esa noticia, uno piensa, como en los viejos tiempos, que, sin duda, con su pueblo irreductible, ¡Cuba, va!

        *Profesor de la Facultad de Derecho.

            fserranomigallon@yahoo.com.mx

Temas: