¿Presidenta Margarita?
Margarita Zavala no sólo es la esposa del Presidente de México. Es la panista más popular y reconocida del país, con 60% de aceptación. Y a pesar de que Calderón ha dicho que ella no competirá en la próxima presidencial, lo cierto es que sí tiene posibilidades de ...
Margarita Zavala no sólo es la esposa del Presidente de México. Es la panista más popular y reconocida del país, con 60% de aceptación. Y a pesar de que Calderón ha dicho que ella no competirá en la próxima presidencial, lo cierto es que sí tiene posibilidades de ser candidata del PAN en 2012.
Y las tiene por un factor innegable: la ausencia de figuras presidenciables dentro del panismo.
¿Ganaría Margarita la Presidencia?
Usted, ¿votaría por ella?
La encuesta publicada ayer por Excélsior-BGC es más que reveladora, sobre todo porque confirma que los panistas que aspiran públicamente a competirle a Peña Nieto y a López Obrador la Presidencia —Vázquez Mota, Creel, Cordero, Lujambio, Félix y Lozano— son poco conocidos y, lo más grave para el panismo, no tienen, hoy por hoy, la estatura política para mantener al PAN en el poder.
Margarita tiene 60% de aceptación.
Vázquez Mota 55%, Creel 52%, Cordero, Heriberto Félix, Lujambio y Lozano promedian 50% cada uno. No les alcanza para pelearle en 2012 a Peña y a AMLO. La contienda presidencial empieza en medio año y se antoja difícil que crezcan sus posibilidades en tan corto tiempo.
La encuesta ubica a Margarita Zavala como “conocida por tres cuartas partes de la población, causó una impresión bastante positiva y pocos la criticaron”.
¿Qué dice Calderón de la posibilidad de que su esposa sea candidata presidencial? “Creo que no es conveniente. Creo que el tema lastimó muchísimo a nuestra sociedad y fue un aprendizaje para todos”, dijo a finales del año pasado.
Calderón alude al penoso papel que hizo Marta Sahagún con sus ambiciones presidenciales durante el sexenio de su esposo, Vicente Fox.
Pero Margarita no es Marta. Compararlas ofende.
Margarita Zavala es luchadora panista de toda la vida, con una carrera política constante. Egresada de la Escuela Libre de Derecho, como su esposo. Diputada local y federal en la LIX Legislatura, donde fue subjefa del grupo parlamentario.
Margarita es política profesional. Marta fue una arribista dentro del poder político.
Como primera dama, Zavala ha sido mesurada, sin afanes protagónicos delirantes —como sí ocurrió con Sahagún— o intentos de dejar en un segundo plano el papel de su esposo, como lo hizo “la señora Marta” en infinidad de ocasiones. En el interior del PAN es apoyada por varios grupos tradicionales.
La resistencia más férrea dentro del panismo para ungir a Margarita Zavala como candidata presidencial en 2012 provendría de grupos de los “panistas duros”, liderados por el ex presidente Fox y que ven al senador Creel como su mejor opción.
Pero tanto Calderón como Fox saben una cosa: ni Creel ni los demás azules tienen la popularidad y aceptación que, a nivel nacional, poseen Peña Nieto y AMLO. Y también están conscientes de que sería una misión imposible ganarle al PRI y al PRD con cualquier panista que públicamente haya declarado su intención de ser candidato presidencial, como lo han hecho ya Vázquez Mota, Creel, Lujambio y Lozano.
Por eso Calderón insiste en buscar un candidato no panista para 2012. Y por eso piensa en Juan Ramón de la Fuente.
A su próximo aspirante presidencial lo elegirán los propios panistas. Podrá gustar o no la posibilidad de que Margarita Zavala lo sea, pero, ¿quién puede negar que tiene posibilidades político-electorales reales para ser ungida candidata?
No es cuestión de percepción o de simpatías.
Zavala tiene 60% de popularidad, aceptación y reconocimiento en todo el país.
Es la panista mejor posicionada.
Es mujer.
Decir que con ella seguiría la misma estrategia anticrimen de Calderón es absurdo. Zavala tendría, forzosamente, que dar un giro a la guerra contra el crimen organizado.
Entonces, ¿usted votaría por Margarita para ser la primera Presidenta de México?
ARCHIVO CONFIDENCIAL
SALINAS Y SU POLÍTICA FICCIÓN. El texto de Carlos Salinas de Gortari publicado ayer en El Universal —insostenible e hipócrita, hipócrita por insostenible—, titulado La irrupción de la alternativa ciudadana, es otro intento más de Salinas por insertarse en la vida pública del país. No lo logrará. El juicio ciudadano lo ubica como uno de los personajes más desprestigiados y aborrecidos de la historia. Cuando Salinas argumenta que “…La democracia Republicana frente al neoliberalismo y al neopopulismo reconoce la importancia de la renovación periódica de gobierno a través de elecciones libres, pero no se agota ahí…”, ofende, en realidad, al voto mexicano y a la memoria de un país vejado por el PRI cuando, en 1988, se operó el fraude electoral que le permitió a Salinas de Gortari llegar a la Presidencia de la República. Salinas tiene prohibido hablar de “elecciones libres” por la razón inobjetablemente histórica de que él mató ese concepto cuando Cuauhtémoc Cárdenas —y no él— ganó la Presidencia, y se le arrebató el triunfo.
