La trascendencia de la prevención
Justo es señalar que es un error considerar que la prevención es inocua.
SALUD. Ya nos habíamos referido a la medicina preventiva primaria y secundaria. La prevención terciaria es el restablecimiento de la salud una vez que ha aparecido la enfermedad; es aplicar un tratamiento para intentar paliar o curarla más que concretarse a desaparecer algunos de sus síntomas.
El restablecimiento de la salud debe procurarse tanto en la atención en consultorio como en la atención hospitalaria. Dentro de la atención terciaria queda incluida cuando una persona, con base en las experiencias de haber sufrido con anterioridad una enfermedad o un contagio, evita todo aquello que pueda provocarlo otra u otro nuevamente.
La prevención cuaternaria es el conjunto de actividades sanitarias que evitan o atenúan las consecuencias de las intervenciones innecesarias o excesivas del sistema sanitario. Son las acciones que se toman para identificar a los pacientes en riesgo de caer en sobretratamientos para protegerlos de nuevas intervenciones médicas y para sugerirles alternativas éticamente responsables.
Justo es señalar que es un error creer que la prevención es inocua. Entre otras desventajas es la que está propiciando la medicalización de la sociedad que puede describirse básicamente como un proceso múltiple y variado por el cual “problemas no-médicos” pasan a ser definidos y tratados como “problemas médicos”, ya sea bajo la forma de “enfermedades” o de “desórdenes”.
Para algunos, incluso, la rápida expansión de la medicalización puede ser considerada como una de las transformaciones centrales ocurridas en la última mitad del siglo pasado. Se ha expandido, incorporando nuevos problemas dentro de su accionar y creando nuevos mercados para el consumo generados a partir de un mayor alcance de las estrategias comerciales de las industrias farmacéuticas y biotecnológicas.
OS recuerdo, volviendo a la prevención secundaria igualmente denominada de diagnóstico precoz, que es todo un programa epidemiológico que debe aplicarse sistemáticamente para detectar, en una población determinada y aparentemente asintomática, muchas enfermedades de alto riesgo que deben estar sometidas lo más tempranamente posible, a tratamientos adecuados que abatan los riesgos que conllevan.
A este respecto el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), bajo la batuta de Jesús Villalobos López, ha venido reforzando e impulsando su modelo preventivo del Sistema PrevenISSSTE que busca ofrecer una respuesta más eficaz a los principales problemas de salud de sus derechohabientes, priorizando un enfoque de promoción de la salud y prevención de enfermedades.
López Villalobos está plenamente convencido de que la asignación más eficiente de recursos incluye invertir más en prevención, lo que redundará en, globalmente, gastar menos para tratar padecimientos crónicos degenerativos como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, entre varias otras. La experiencia de otros países en este rubro ya ha demostrado que se genera un ahorro de cuatro dólares, esto es que, por cada dólar que se añada a las campañas preventivas, se estarán gastando cuatro dólares menos en la medicina curativa.
OS comento que el Seguro Médico para una Nueva Generación, dentro de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud (CNPPSS) ha incluido entre las enfermedades que atiende el llamado Síndrome de Potter, que es un padecimiento congénito que cursa con insuficiencia renal desde antes del nacimiento y que condiciona que en el embarazo no se produzca líquido amniótico y, de esta manera, el bebé no tiene amortiguación contra las paredes del útero y esta presión le condiciona una apariencia facial inusual, incluyendo ojos ampliamente separados.
TRES APOSTILLAS. El Síndrome de Potter desde luego nada tiene que ver con Harry Potter, el personaje de la saga de siete libros secuenciados de la novelista inglesa J.K. Rowling... Una heptología que no se debe confundir con hepatología, que hace referencia a las enfermedades hepáticas, son siete libros distintos que versan sobre un mismo tema o un mismo personaje... Otras heptologías famosas son Las crónicas de Narnia, escritas por C.S. Lewis entre 1949 y 1954. Quizá la más famosa de ellas es En busca del tiempo perdido, escrita entre 1913 y 1927 por Marcel Proust, cuyo primer libro lo denominó Por el camino de Swann. Dice el refrán: “Tiempo perdido... hasta los santos la llevan”. Así, el tiempo perdido en prevenir enfermedades, no sólo se llora sino que sale más caro. SALUD Y SALUDOS.
