'Soy afortunada, porque cuando te dicen que tienes cáncer, es casi un boleto a la muerte': Mayra Sánchez
Mayra está convencida de que su historia de éxito radica en que llegó a tiempo al hospital para vencer el cáncer
Cuando le dieron el diagnóstico de cáncer de mama en 2018, Mayra solo pensó que quería vivir y envejecer.
"Me siento una mujer muy afortunada porque cuando te dicen que tienes cáncer de mama, es casi un boleto a la muerte. Aunque te digan que no, que pocas mujeres mueren, no es cierto; sí, muchas mueren por cáncer de mama, por metástasis, porque se diagnosticaron tarde. Yo me siento muy afortunada porque lo detectaron a tiempo y porque estoy aquí", dijo.
Mayra está convencida de que su historia de éxito radica en que llegó a tiempo al hospital para vencer el cáncer.
"No sé si es suerte, si es Dios, no sé si es porque yo pregunté, porque me hago un seguimiento anual, pero la verdad es que fui una mujer con mucha suerte porque detecté la enfermedad sin que realmente tuviera ningún dolor ni nada. Entonces, por eso no tuve ni quimioterapias ni radiaciones. Me quitaron todo el seno, y como el cáncer que me dio es hormonal, duré todavía cinco años más con medicamentos", contó.
Los últimos años han sido un viaje de aprendizajes y resiliencia para Mayra, quien ha creado un grupo de apoyo para ayudar a la reconstrucción mamaria de mujeres que, como ella, han enfrentado una mastectomía.
"Lo más común es que cuando les dan el diagnóstico, se deprimen muchísimo. Hay mujeres que se han encerrado días a llorar, a muchas les preocupa perder el cabello. La mayoría de las que conozco han tenido quimioterapias y radiaciones; a muchas las dejan sus esposos y económicamente no les alcanza ni siquiera para una peluca, una mascada o para los medicamentos", relató.
En su caso, reconoce que se aferró a sus hijos para seguir luchando por vivir.
"Dije: 'No, no, no, no, yo no me puedo morir. Tengo que ver las graduaciones de mis hijos, tengo que estar con ellos, no pueden quedarse solos, los tengo que seguir apoyando, tengo que seguir trabajando'. Tomé esa fortaleza de mis hijos, de verlos tan jóvenes, tan fuertes, que yo no me podía morir ni me podía caer. Siempre estuve muy, muy fuerte. No era una mamá que lloraba, que estaba devastada en la mesa diciéndoles que estaba triste. La verdad es que siempre pensaba: 'Si yo estoy fuerte y estoy bien, mi familia va a estar fuerte y va a estar bien'. Y creo que así fue. Para mí es lo máximo, porque han pasado ya siete años; en octubre voy a cumplir siete años de que me regalaron una nueva vida", expresó.
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